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martes, 15 de agosto de 2017

Reseñas Musicales de Agosto



1) Kant Freud Kafka – Onírico (España)

 En casi 9 ½ minutos, “Insomnio de una noche de verano” abre el repertorio con una elegancia magnífica cuyas múltiples dimensiones de musicalidad muestra autoridad integral. El dinamismo recurrente de la pieza es sigiloso y ceremonioso, pero siempre late ahí la tensión de irrupción de algo que nos haga levitar o despertar. La primera sección está dirigida por los fraseos de piano mientras las maderas elaboran sobrias florituras; una segunda sección nos lleva por un sendero cósmico donde los paradigmas del Pink Floyd de mediados de los 70s, Univers Zero y el Genesis clásico se combina para pintar un solvente paisaje de intensa interioridad. El solo de guitarra resulta fundamental para gestar una auténtica empuje expresivo en medio de este paisaje musical. Sigue “Dulces sueños”, el cual se ejecuta inicialmente como desembocadura del etéreo epílogo de la pieza de inicio. Esta vez nos movemos conscientemente en territorio académico, realzándose el aspecto sinfónico del lenguaje progresivo pero con un énfasis en atmósferas llenas de incertidumbre racional y decadencia emocional. La tercera pieza del álbum es también la más extensa del mismo con sus casi 11 minutos de duración, “És quan dormo que hi veig clar”. El título es claramente desafiante ante los monstruos de la razón al reivindicar que la claridad exenta de artificios y monstruosidades llega con la entrega total a lo onírico, y mucho de ello se refleja en el esquema sonoro diseñado específicamente para la pieza en cuestión. Este track comienza en medio de una neblina grisácea penetrada por una densidad que tiene algo de relajante y también, por contraste, algo de inquietante. En una segunda instancia, el tema vira hacia un clima de rock lento bañado por aguas progresivamente estilizadas que se sitúa a medio camino entre el estándar de Camel. Cuando las cosas se tornan realmente intensas, la fiereza rockera siempre latente se hace patente con una hidalguía atrapante: lo que suena en este momento es una perfecta cruza de retro-prog y prog-metal meticulosamente adornado por lo melódico.

 “Vida y muerte” exhibe un nuevo ejercicio de porte progresivo bajo el impacto de la segunda sección de “Insomnio de una noche de verano” más el esplendor esencial de la canción precedente, sale bien parado de tal misión. En la parte cantada se da un manifiesto claro de la genialidad creativa del grupo a la hora de desarrollar climas inquietantes bajo una atmósfera relativamente sutil. Los arreglos de cuerdas y la interacción de piano se juntan en una contundente armadura sónica que más parece producto del arte de la imagen que del arte del ruido. “A nightmare on major St.” Desarrolla una ambientación semejante a varios estándares de los últimos discos de Porcupine Tree. El asunto pinta ágil y denso simultáneamente, y en el caso de la pieza que se está mostrando ante nuestros oídos, también se nota un acento melancólico en el canto masculino, dejándose lo mágico para el canto femenino. Justamente esta dupla vocal proporciona una vitalista vibración teatral. “Awakenings”, hereda en su prólogo buena parte de la melancolía ceremoniosa de la pieza precedente. Pero nos toma por sorpresa un viraje hacia lo sinfónico pero con la presencia de las cuerdas folclóricas también adquieren un agradable matiz pastoril. Los factores aflamencados de guitarra española y zapateo se asientan naturalmente en medio de los respectivos solos de guitarra y de sintetizador. Definitivamente, la poderosa aura de esplendor que transmite el bloque instrumental en curso refleja una atmósfera de nuevo amanecer, una nueva luz que emerge para obligarnos a despertar y abrir los ojos.

 Onírico muestra una evolución de la visión musical de Kant Freud Kafka hacia facetas más atmosféricas e inquietantes que el ensamble se ha planteado como su norte particular dentro de las diversas posibilidades. Su música aspira a tener una cualidad narrativa en su cosmos de estrategias musicales, y en tal sentido, este disco encarna un cumplimiento cabal de esta ambición estética.




2) Nau Aletheia - Los misterios de Eleusis (Argentina)

 Los argentinos de Nau Aletheia debutan con primer trabajo de larga duración, previamente habían publicado previamente un EP en el año 2016, pero es ahora que se da el verdadero develamiento del grupo (y no olvidemos que aletheia significa verdad como develamiento en la tradición de la filosofía griega antigua). Su propuesta es ecléctica con una versátil apertura a lo sinfónico, lo Crimsoniano y lo fusionesco, abriéndose también a recursos pastorales, y de cámara contemporánea con una gracilidad bien compacta. Como se puede anticipar, el grupo apuesta por articular una meticulosa ingeniería de sonoridades polícromas.

 La dupla “Nordenskjöld” e “Infancia Diamantina” ocupa los casi primeros 12 minutos del álbum tomando por asalto a nuestros sentidos y cautivándolos en una experiencia melómana pletórica. Las ilaciones multitemáticas están armadas con un espíritu valiente y un desparpajo osado, siempre mediando la inteligencia para que la espiral arquitectónica en curso pueda engranar todos los diversos recursos sonoros en una unidad. En el caso “Nordenskjöld” se da prioridad del factor oscurantista, la misma que sabe otorgar a la abrumadora densidad reinante un aura exquisita. Una vez plasmada esta espiritualidad inquietante, “Infancia Diamantina” emerge en un viraje hacia un lirismo sereno de talante contemplativo, aunque cabe acotar que dicho viraje no es radical pues hay espacios momentáneos para nuevas manifestaciones de aguerrida musculatura; dichos espacios no son interrupciones sino matices refrescantes inesperados. Con “Fotofobia” las cosas solo pueden ir engrandeciendo su majestuosidad esencial. La estructura general de esta pieza se centra en el predominio de un sinfonismo elástico y frondoso, situado a medio camino entre lo otoñal y lo siniestro pero manejado con una delicadeza tal que nunca llega a lo chocantemente tétrico. Con el empleo de un breve interludio en clave de hard rock y de una prestancia vitalista en el ceremonioso epílogo. “La Semana” explora otras facetas más ágiles de la polivalente agenda musical de Nau Alethela. Esta vez es el dinamismo propio del discurso jazz-rockero que se encarga de asentar el sofisticado groove de la pieza siendo así que su diagrama melódico se beneficia con una refrescante vivacidad. Los fraseos del violín, que en los temas 1 y 3 se centraban en matices densos, ahora exhiben una plasticidad fulgurosa. El solo de saxo que entra a tallar en algún momento funciona como complemento perfecto para el violín.

 “Octaedro” sigue en cierta medida la senda trazada por la pieza precedente pero con una robustez rockera más pronunciada y un groove un poco más directo, tanto en los pasajes aguerridos como en los más calmados. Se puede decir que aquí se notan tanto los legados del sinfonismo italiano como las confluencias con el prog argentino contemporáneo. Este tema goza de un gancho irresistible. Con el engarce de la miniatura “Interludio” y “Mates” tenemos un breve momento de placidez bajo la guía de la guitarra acústica antes de que el grupo vuelva a explorar los motivos más vibrantes de su eclecticismo. “Mates” puede muy bien describirse como una inspirada síntesis de los temas 1, 3 y 5, con un cierto predominio de la aureola lírica del segundo de éstos. “Y el Verano dejó una brisa” se muestra una bellísima pieza que nos remite al paradigma de Anthony Phillips con etéreos añadidos que parecen inspirados en el discurso post-rockero, aunque con un matiz sinfónico inocultable. Una vez más, tenemos aquí una pieza cautivadora que nos deja deseando que se hubiese extendido un poco más, pero bueno, el disco tiene que seguir adelante y ahora llega el turno de “Sangre de Estatua”. Este tema tampoco está nada mal, y de hecho, parece que instaura otro momento cumbre con su gallardía melódica, la cual tiene mucho de Cameliana y Genesiana mientras se complace en manifestar su estilizada solidez sonora. El broche de oro de “Los misterios de Eleusis” llega con la dupla de “Infancia Diamantina (Reprise)” y “Menocchio (A Domenico Scandella)”: como es de esperar, la primera de estas piezas da un nuevo giro de tuerca a la faceta pastoral del grupo, mientras que la segunda nos brinda un épico ejercicio de restauración del legado de los inolvidables M.IA. en una ubérrima exhibición de exuberancia melódica. Hay ciertos lugares estratégicos para instalar alguno que otro truco extravagante; también están los arreglos de madera usados para enriquecer generosamente al solventemente afirmado núcleo temático. Un enorme cierre para el disco, sin duda.



  
3) Taproban - Per Aspera Ad Astra (Italia)

 El disco comienza a lo grande con “Outside Nowhere”, tema que dura nada menos que un cuarto de hora. Despliegue sinfónico regido bajo las pautas de las viejas escuelas de Genesis y Le Orme, y caracterizado por una majestuosidad envolvente y serena, el cuerpo central se instala poco después a punta de ferviente luminosidad manierista en la que las persistentes influencias de Le Orme ahora se alimentan de añadidos toques al estilo de sus compatriotas de Metamorfosi METAMORFOSI y el modelo Yessiano. Luego sigue otro motif en 9/8 donde el grupo explora unos matices más sobrios de su persistente pomposidad, casi haciendo una cruza entre Genesis GENESIS y Triumvirat. Su función es la de exponer un pasaje expresionista motivado por una especie de relax contemplativo antes de que la fastuosidad manierista vuelva al ruedo en todo su esplendor. Finalmente, el epílogo, construido sobre un compás lento bañado de estilizada ceremoniosidad, se centra en un lirismo. La miniatura “Fragments of life” brinda un recurso de lirismo pastoral en base al matrimonio del flotante sintetizador y las sobrias escalas de guitara acústica, siendo su función principal la de guiarnos hacia la emergencia de “Il difficile equilibrio tra Sorgenti d’energia”, tema que encarna el primer momento cumbre del disco. Su combinación de exquisito vitalismo e inspirada musculatura a la hora de hilar los diversos motifs que completan el conjunto melódico de la pieza sirven para exponer un recto ejercicio de esplendores y tensiones bajo un excelsamente inspirado ejercicio de sinfonismo. El solemne señorío que se impone en la sección final resulta vital para redondear la faena con admirable solvencia. Esto suena muy propio del peculiar universo italiano, tanto en su vieja escuela como en las áreas de las nuevas generaciones. “Ves Ml’ TaHghach” prosigue por la huella del fantástico tema que acaba de concluir y capitaliza las enormes vibraciones fastuosas que conforman su núcleo sonoro para darle un nuevo giro de tuerca vigoroso al paradigma del sinfonismo de tenor pesado cuya raigambre en la primera generación progresiva italiana.

 Las cosas viran hacia un esquema más cibernético con la consiguiente dupla de “Nexus” y “D.I.A.N.A.”, la cual ocupa un espacio total de 9 minutos. “Nexus” exhibe un clima abiertamente futurista donde los solos y ornamentos progresivos de los sintetizadores se encuadran en una peculiar mezcla del Vangelis de los 80s y Pink Floyd de la etapa del “The Division Bell”. Cuando los teclados pasan a centrarse en la creación de capas envolventes, el saxofón aporta unas florituras efectivas, y sí se anuncia el arribo de la sección cantada. Ésta pudo haber sido más larga pues el canto, sin ser particularmente virtuoso, encajaba muy bien dentro de la plasticidad cáusticamente plástica de la pieza. La canción está diseñada para que el canto tenga una presencia muy breve a fin de que pueda instalarse para el epílogo un envolvente pasaje de piano. Por su parte, “D.I.A.N.A.” (título que responde a las siglas de Domotic Interface Artificial Neurological Android) prosigue por esta línea cibernética e incluso ahonda en ella al modo de una cruza entre la dimensión electrónica de The Alan Parsons y Tangerine Dream. Como su motif es repetitivo, aquí sí notamos que hay un aprovechamiento justo del tiempo empleado. “Agata Lost In The Mirror Whale” es la pieza a cargo de devolver al ensamble de Taproban al sendero del sinfonismo, y lo hace promoviendo una soltura sobria donde la grandilocuencia de turno se deja insuflar de una luminosa serenidad. En los pasajes finales, la reinante serenidad se alimenta de una mesurada dosis de vigor en una suerte de fulgor climático que, de todas formas, habrá de desembocar en un breve momento de calma. “Entwinings” es un bello instrumental de corte Genesiano basado en orquestaciones mellotrónicas que se impulsan desde las escalas de piano que se explayan en el pilar. Se engaza este tema con el último del disco, el cual se titula “Octopus” y dura poco más de 6 ¼ minutos. Su prestancia extrovertida recibe herencias bien definidas de las piezas 3 y #4, con lo cual cumple con lo que parece ser su misión: completar el círculo del despliegue sonoro diseñado para el disco.



Por Miguel Scovino para Caja Musical

@MOCS29

@cajamusical_

sábado, 20 de mayo de 2017

Reseñas musicales de mayo

Adjunto vamos con nuestras reseñas musicales de mayo. Por Miguel Castillo Scovino para Caja Musical



  

1) White Hollow - Future Hopes (Noruega) 

 El ensamble noruego vuelve con este nuevo disco: Future Hopes. Este grupo fundado en Oslo en 1992 ha sido un referente muy importante dentro del revival progresivo escandinavo de los noventas, y a través de periodos de prolongado hiato, ha sabido mantenerse vigente. El arte del disco ha sido realizada por un mito viviente: Roger Dean.

 Los primeros casi cinco minutos del disco están ocupados por la canción que justamente le da título, la cual irradia un aura melancólica dulcemente arrolladora a través de una amalgama sonora donde confluyen capas electrónicas, psicodelia etérea y guitarreos flotantes al estilo de los Soundscapes de Robert Fripp. La canción ostenta un extraño gancho a través de su patentemente densa espiritualidad, tal vez un poco emparantada con el Peter Gabriel de los 90s. Silver And Gold gira las cosas hacia una instancia contemplativa de talante predominantemente bucólico. El fulgor pastoral vertido por los simples arpegios de guitarra acústica y el canto sereno nos invita a abordar una mirada seria y meticulosa a las ansiedades y añoranzas de nuestro interior con una calma constructiva. Las cosas empiezan a tornarse un poco más fastuosas con el arribo de In Dim Days, pieza que se extiende hasta los 11 minutos de duración. Con un medio tempo bien armado y un buen posicionamiento de las capas, orquestaciones y ornamentos de los sintetizadores, el entramado instrumental se dispone a plasmar una vitalista confluencia de progresivo modernista, sinfonismo heredado del revival de los 90s y aspectos psicodélicos. En algún momento se instaura grooves razonablemente complejos y contrastes bien integrados entre pasajes señoriales y otros un poco más áridos. La complejidad típicamente progresiva se hace presente con soltura y convicción: los solos de guitarra que entran a tallar en varios pasajes se explayan en recursos de estilizada tensión en una confluencia de las influencias de Jimi Hendrix y Steve Hillage. El pasaje final es más grisáceo, dando oportunidades de lucimiento al bajo y a la flauta mientras los parsimoniosos efluvios de inspiración Crimsoniana va desarrollando su ciclo vital. Tras este ambicioso despliegue de ingenio musical que instaura un innegable cénit para el repertorio del disco llega el breve instrumental Where There Was Sea There Is Abyss, el cual se sostiene sobre la triangulación de sintetizador, guitarra y efectos de ventisca. El grosor sónico que se impone aquí con luminosa gravedad nos recuerda un poco a la faceta atmosférica de unos Djam Karet, aunque también es justo señalar que en la tradición de White Willow hay momentos donde se trabaja este esquema.

A Scarred View resulta la pieza más extensa del álbum con sus 18 minutos de duración. En muchos aspectos, esta canción está diseñada para seguir el sendero antes trazado por In Dim Days, pero ni mucho menos es ésta la estrategia predominante. Para empezar, tenemos un largo prólogo elaborado con flotantes capas de sintetizador que nos trasladan a los legados de Vangelis y Tangerine Dream. A partir de ahí emerge la primera sección cantada, la cual se refugia en una candidez ensoñadora mientras el grácil motif central es guiado por el canto femenino, primero sobre una amalgama de guitarras acústicas y poco después sobre un ensamblaje eléctrico dando nostalgia y un dinamismo casi irreal. Poco antes de llegar a la barrera del sexto minuto nos complacemos con un interludio ostentosamente aguerrido que preserva la aureola psicodélica de otros momentos del disco, siendo sucedido por una serie de pasajes majestuosamente lánguidos que oscilan entre lo Floydiano y Yessiano con ese sabor retro-progresivo propiamente escandinavo. La sustancialidad lánguida persiste en la siguiente sección cantada, pero esta vez alimentada con una agudeza briosa que sirve crucialmente para el armado del clímax expresivo en los últimos 4 minutos. El largo solo de guitarra se enseñorea de todos los espacios sostenidos por la amalgama de los demás instrumentos, creando así una fortaleza rotundamente garbosa.





 2) Grails - Chalice Hymnal (Estados Unidos)

 Los estadounidenses de GRAILS llevan produciendo una labor sólida y evolutivo dentro de un eclecticisno de post-rock desde inicios del nuevo milenio. Psicodelia y electrónica dentro de un entramado sónico cuyo norte está el de replantear continuamente la esencia del rock progresivo desde un enfoque que prioriza lo atmosférico y lo relajado. Desde los tiempos de ese fenomenal disco del año 2011 que fue Deep Politics el grupo estuvo trabajando en un proyecto conceptual titulado Black Tar Prophecies, además de un disco compartido con el grupo Pharaoh Overload, ahora GRAILS ofrece este nuevo trabajo, Chalice Hymnal.

 La apertura está a cargo de la pieza que justamente da título al álbum, la cual está delineada bajo una ingeniería sonora onírica y envolvente, ingeniería dirigida por las múltiples capas y fraseos de guitarra y sostenida sobre un esquema rítmico lento ornamentado con sobrias pulsaciones tribales. Si bien esta idea sencilla podía haberse explorado por un poco más de tiempo, agradecemos que el saxo entre a tallar para llevar la magia reinante hacia una dimensión imponente. La dupla de Pelham y Empty Chamber sirve para que la banda siga explayándose en su inquieto eclecticismo: el primero de estos temas nos exhibe una brillante mezcla de post-metal y jazz-rock dentro de una amalgama genuinamente progresiva mientras que el segundo se centra en grisáceas capas minimalistas sobre los que el alma del oyente empático está invitado a reposar. Con New Prague, el grupo se dispone a explotar el dinamismo inherente a su faceta más aguerrida, y lo hace creando un bloque sonoro dramáticamente épico en base la confluencia de stoner y post-rock con matices krautrockeros añadidos para aportar una tensión especial al asunto. Esta remodelación del estándar de Mogwai con recursos sonoros inspirados en los legados de Gurú Guro y Agitation Free recoge el primer cénit decisivo del disco. Deeper Politics también se enfila por esta camino de languidez épica pero esta vez la atmósfera reinante es notoriamente flotante, centrada en la amalgama etérea y misteriosa de cortinas de teclados y volátiles capas de guitarras. A pesar de su título, Tough Guy, encarna una nueva exploración de sonoridades etéreas con la particularidad de que el factor electrónico y no tanto el modelo post-rockero es el factor determinante en el arreglo instrumental general. La verdad que esta trío de canciones sirve por sí sola para indicar al oyente la estrategia estética en torno a la que el grupo ha invertido sus energías creativas para Chalice Hymnal.

 Con Rebecca se hace el tránsito hacia la segunda mitad del álbum: este despliegue de sonidos articulados en una belleza ensoñadora y cósmica nos suena a un ingenioso híbrido de la faceta más relajada de unos Tortoise y Harmonia. Incluso el empleo de la caja de ritmos con un swing básico ayuda a generar un aura cálida. Una belleza de tema, repetimos, y lo mismo para Deep Snow II, el cual está marcado por una dupla de guitarras acústicas. La aureola evocativa tan poderosamente instalada en,Rebecca con una actitud romántica vira en Deep Snow II hacia la melancolía en su expresión más intensa. El crescendo que se gesta con el ingreso de la dupla rítmica y el reforzamiento de los fraseos y texturas de las guitarras eléctricas exhibe una exquisitez única. Este disco solo logra cautivarnos más mientras avanzamos por el repertorio, por lo que cuando llega el turno de The Moth & The Flame, solo nos queda abandonarnos al embrujo de las celestiales atmósferas sónicas que el grupo utiliza para capitalizar la magia cósmica que se ha venido reforzando y enriqueciendo a lo largo de la secuencia de las dos piezas precedentes. Thorns III es un tema agradable que se centra en el elemento acústico que antes había conformado la primera mitad de Deep Snow II. Con ello, el grupo logra crear un subterfugio de interioridad pastoral en medio de los climas modernistas que inundan al disco. Y así llegamos a la última pieza, After The Funeral, que se extiende hasta poco más de los 10 minutos de duración. Al igual que en,Deeper Politics, aquí hay arreglos de cuerdas incorporados al esquema sonoro del grupo, pero esta vez la presencia de aquéllas es más dominante a la hora de realzar el desarrollo temático. Portando una vitalidad altiva mientras se centra en retratar una espiritualidad serena penetrada por retazos de melancolía y mareas de nostalgia, hace sentir la gravedad imponente de su vaporosa grandilocuencia.






 3) Sounds Like The End Of World - Stories (Polonia)

 Stories es el segundo disco de Sounds Like The End Of World. Este grupo polaco asentado en la ciudad de Gdańsk debutaron en el 2014 con Stages Of Delusion. Hoy por hoy, la banda se orienta a paso firme en el reforzamiento y enriquecimiento de su propuesta post-rockera motivada por una actitud ecléctica y genuinamente progresiva.

No Trespassing pone en marcha las cosas con una solvente exhibición de musculatura sónica que se desarrolla envuelta bajo un manto de filudo misterio. A través de sus poco menos de 5:30 minutos de duración, la pieza ostenta una parsimonia que hace de su nebuloso groove un empuje para la elaboración de amenazantes fraseos de guitarra, pero es solo cuando los teclados se terminan uniendo al entramado global que el tema completa su núcleo temático. Así las cosas, el asunto puede explicitar su densidad patente por un rato antes de retornar al ambiente inicial. Luego sigue Walk With Me, pieza diseñada para capitalizar el potencial de espiritualidad oscurantista de la primera pieza del álbum y motivar un refuerzo de la misma a partir de una combinación de languidez rítmica y tensión entre las labores de ambas guitarras. Estando el teclado en funciones de aportar ornamentos cósmicos a la ingeniería musical en curso, la mencionada tensión adquiere una especie de coherencia centrada en pautas psicodélicas. Aquí se da un estupendo replanteamiento del legado de Mogwai, lo cual inspira un clímax otoñal bastante efectivo. Con la dupla de Breaking The Waves y Obsession, el grupo se dispone a seguir trabajando en la riqueza de recursos estilísticos bajo sus bien definidos parámetros. El primero de estos temas comienza heredando la introspección intensiva de Walk With Me pero con una soltura más relajada, lo cual hace que el grupo explore matices blues-rockeros para el motif central. En una segunda instancia, éste se remodela con un nervio acrecentado que hace que el bloque sonoro se aproxime cómodamente al estándar del post-metal: es una pena que el punche concretado aquí no se beneficie de una expansión mayor, pero bueno, así lo quiso el grupo.

 Faults comienza enfilándose hacia lo cósmico con el preludio marcado por el teclado pero pronto vira hacia un dinamismo grácil y luminoso, mostrando la faz más amable del post-rock. Poco antes del final, las vibraciones cósmicas iniciales regresan a lo grande y signan una fastuosidad exultante que sirve a la perfección para sustentar un clímax conclusivo genuinamente excitante. Cuando llega el turno de Outflow, el grupo aprovecha el momento dejado por la pieza precedente para hacer una suerte de síntesis entre ésta y la dimensión más muscular del tema que había abierto el álbum. Así, ambas conforman una conjunta cima expresionista dentro de la ilación de Stories. Nos vamos acercando al final del disco con Acceptance, tema cuyo núcleo temático consiste básicamente en una retoma del espíritu general de Walk With Me, aunque con una dosis menor de filo rockero. El cierre llega de la mano de All Over Again, tema moderadamente grácil cuyo swing se alimenta de un manejo inteligente del dinamismo rítmico diseñado para la ocasión, incluyendo algunos quiebres ocasionales en momentos estratégicos. El clima de pletórico fulgor que se plasma en las armazones de las dos guitarras resulta idóneo para cerrar el disco con una aureola optimista.




 4) Eris Pluvia vuelve a hacerse presente en el paisaje actual del rock progresivo italiano con el disco Different Earths. Muchos años después de su disco de retorno Third Eye Light del 2010. El resultado final del proceso de replanteamiento y reactivación por el que el grupo tuvo que pasar es el álbum conceptual que gira en torno al afán del ser humano por las nuevas aventuras, los viajes y los descubrimientos en busca de nuevos entornos donde asentarse.

 El primer tema del álbum se titula curiosamente ‘Renaissance (The Door Of My Soul Reprise); se trata de un instrumental signado por melancolía, no exenta de pasajes donde lo luminoso se adentra y se adueña de la situación. Algunas reminiscencias hallamos con el estándar de Happy The Man, aunque también hay elementos propios del estereotipo refinadamente melódico que parece ser necesariamente esencial para el sinfonismo italiano. Luego sigue Man On A Rope, canción que con sus casi 6 minutos de duración nos muestra las primeras manifestaciones de fragor épico del álbum: dichas manifestaciones se encuadran dentro de las claves de romanticismo introspectivo que el grupo diseña para articular la expresividad pautada para el desarrollo temático. Con los envolventes climas plasmados en los teclados y la sobria magnificencia de los imponentes solos de guitarra nos aprestamos a disfrutar de una pulida mezcla de los estándares de Pink Floyd PINO PUNK FLOYD y de Camel. Cuando llega el turno de Aqua, la banda se dispone a trabajar en aspectos más etéreos de su propuesta sonora: los arreglos de teclados realzan matices cinematográficos y el desarrollo temático se abre a interesantes variaciones de ritmo y ambiente a mitad del camino. Esta canción logra impulsarse desde el legado de la que la precedió y darle una proyección más rica en colores sónicos. Rain Is Falling se propone aumentar notablemente el punche aunque en el caso de la intensidad rítmica las cosas solo varían un poco: el manejo de grooves sobrios sigue siendo la norma mientras la musicalidad nuclear se torna un poco más ceremoniosa. Una vez terminada la parte cantada, el grupo vira hacia un nuevo ejercicio de sonoridades reflexivas en el interludio, siendo éste guiado por la alternancia de solos de guitarra y órgano. La retoma de la sección más ágil para la coda es un buen golpe de efecto pero se siente demasiado breve pues nos parece que su poder expresivo pudo trabajarse con mayor meticulosidad.

Con la dupla de Poet’s Island y Black Water, el cuarteto se focaliza ingeniosamente en el afinamiento continuo de las pautas que se han venido forjando en la ilación de las canciones precedentes. Así, Poet’s Island encarna un nuevo ejemplo del romanticismo melancólico que la banda acoge como su modalidad musical prioritaria; por su parte, Black Water nos lleva por una confluencia bien lograda entre los mundos de Man On The Rope y Aqua, no llegando a igualar del todo la grandeza de esta última, pero sin duda, recogiendo de forma eficiente toda su influencia estilística. Siendo la canción más larga del disco con sus casi 10:15 minutos de duración, Heroes Of The Dark Star ostenta una personalidad particular lo suficientemente fuerte dentro del repertorio como para convertirse en una especie de centro neurálgico del mismo. El primer motivo central ostenta una actitud de límpida contemplación en base a su combinación de sinfonismo y vibraciones pastorales muy a lo Genesiscon Poco antes de atravesar la frontera del quinto minuto, el grupo pasa a un segundo cuerpo marcado por un ágil tempo de 7/8 donde se nota la confluencia de los paradigmas de Camel y Le Orme. Para la sección final, el grupo retorna al remanso final pero lo hace con un colorido renovado que, sin duda, procede del impacto del pasaje precedente: la armazón de flauta y teclados crea una atmósfera perfecta para el canto. Springtime Drop se centra de lleno en un esquema de trabajo pastoral en la dimensión más cristalina de la expresión. Las angelicales líneas de flauta van flotando como mensajeras de una interioridad cuya emotividad remece sin crear perturbaciones de ningún tipo. Un instrumental muy bello, sin duda, y sobre todo, una efectiva vía de acceso hacia The Door Of My Soul, canción que ocupa los últimos 6 minutos y pico del repertorio. Aquí tenemos un nuevo golpe de autoridad para la expresión de un sinfonismo que sabe hacerse sentir cálido y señorial a través de su patente tenor melancólico. La guía de la guitarra solista es muy efectiva pero su final resulta un poco abrupto: tal vez debió haberse realizado un desarrollo más ambicioso para el mismo con miras extender un poco más el final, pero fue así como el grupo sintió que debía redondear la faena.


 

@cajamusical_
@mocs29

 

martes, 16 de mayo de 2017

Videojuegos, traiciones y MIDI: La Historia de la Atari ST

Videojuegos, traiciones y MIDI: La Historia de la Atari ST

  Por Francisco Jugo (Gear Talk Venezuela) 





Si hay una pieza de gear en tu estudio que no quieres que sea Vintage es la Computadora, cierto?. Bueno si le preguntas a Depeche Mode , Fatboy Slim, Atari Teenage Riot probablemente te dirán que prefieren trabajar con una Atari ST de 1987

El nacimiento del Home Studio.

A principios de los 80 , a idea de producir o grabar tu música en casa y obtener un producto con un nivel aceptable de calidad había empezado a parecer por primera vez una posibilidad real para el músico aficionado. Los nuevos synths digitales eran cada vez más baratos y poderosos, aparecieron los samplers que podían reemplazar a secciones completas de músicos y lo más  importarte ya se había hecho estándar el protocolo MIDI , ese lenguaje que permitía a todas estas máquinas comunicarse entre si. Sin embargo hacía fata una pieza del rompecabezas, un nexo central que conectara a todas las demás, esa pieza llegaría del lugar menos esperado, el mundo de los videojuegos

Atari vs Amiga

Jay Miner (responsable de gran parte del hardware de la popular consola Atari 2600 )quería que la compañía evolucionara hacia computadores personales más poderosos, al no recibir respuesta favorables de sus jefes cumplió el sueño de todo trabajador, mandó a sus jefes freír monos y abandonó Atari para más tarde fundar su propia empresa Amiga Corp. Sin embargo el tiempo golpearía ambas compañías. Atari vivía los peores momento de la crisis de los videojuegos de 1983 y Amiga se había quedado sin capital para desarrollar su nuevos chips por lo que deciden que Atari pagaría los costos de desarrollo y a cambio tendría derecho a usar los diseños de Amiga añadiendo un teclado y vendiendo el sistema como un computadora.
Jack Tramel, un empresario que acababa de abandonar Commodore, sabía que Atari estaba generando pérdidas y decide comprar la compañía y usarla para competir contra sus antiguos socios en el negocio de las computadoras. Jay Miner temeroso de que esto significaría que ya no recibiría fondos para su investigación decide entrar en discusiones con Commodore quienes ven la oportunidad de darle un duro golpe a Tramel y sus aspiraciones por lo que deciden comprar Amiga Corp.
Este juego de intrigas y traiciones ocasionaron una batalla legal de demandas y contra demandas que dejaron en el limbo a Miner y su corporación Amiga mientras Atari Y Commodore se disputaban los derechos de uso de la nueva tecnología. Después de un par de años de intenso ligio se llega a un acuerdo del cual se desconocen los detalles. pero lo cierto es que de todo esto emergen dos computadoras muy similares ven la luz en 1985 . La Atari ST y La Commodore Amiga.

Puedes disfrutar el articulo completo en Gear Talk Venezuela:

https://geartalk.com.ve/audio-vintage/videojuegos-traiciones-midi-la-historia-la-atari-st/

@cajamusical_

@geartalklat

@Fco_Jugo


sábado, 18 de marzo de 2017

Reseñas musicales de marzo

Seti - Bold Travels (Chile) 

 A veces la música progresiva no necesita superar los límites para ser agradable. Seti, idea y proyecto del tecladista chileno Claudio Momberg es prueba de ello. Con Claudio habiendo tocado en Subterra y siendo parte del proyecto Caamaño de Clive Nolan, mientras tenia a Genesis, Yes, Tony Banks, Eddie Jobson y UK como influencias, puede no ser una sorpresa que el álbum encuentre sus pasos tanto en el neo prog como el clásico sonido de los setentas. 

El álbum, con su referencia a la vida extraterrestre en el nombre del proyecto (SETI significa Search For Extraterrestrial Intelligence), comienza con sonidos muy espaciales, lo que realmente ayuda a construir el ambiente del álbum. Mientras que la canción obtiene un riffing agradable de Gabriel Hidalgo en la guitarra, para construir el impulso de la misma. Claudio Momberg con sus teclados está a cargo del sonido del disco, ya sea en los solos, texturas de las canciones o en las atmósferas espaciales entre pistas, sus teclados le dan a Seti su sonido. Si bien se recuerda la actuación al Tony Banks de los años setenta, nunca se tiene la sensación de que Claudio está allí para copiar sus influencias. 

Tenemos varios cantantes en el álbum. En primer lugar, está Jaime Scalpello. Su voz es cálida y recuerda un poco a John Wetton. Luego está la voz de Paula Vilches que canta maravillosamente en Cascade Of Changes, que tiene la sensación de un Génesis en sus comienzos. Una de las sorpresas de este álbum es la voz de Damian Wilson con dos canciones, Divine Decision y The Third Gate. La música se adapta a su voz y de nuevo, estas son pistas en las que su entrega es casi perfecta. 

 Las últimas tres pistas son las destacadas del disco. Aquí es donde Claudio ha tomado toda su creatividad para ofrecer dos grandes instrumentales y una buena pista de cierre. El Genesis de los años setenta vuelve a la mente, comenzando con la Evolución. Claudio Momberg puede estar orgulloso de lo que ha creado aquí, ya que todos los miembros han trabajado juntos para hacer este gran trabajo.



  
 Shaman Elephant - Crystals (Noruega) 

 Nuevamente una banda del norte de Europa ha surgido para tocar música que se hace eco del rock psicodélico de los sesentas y setentas. Esta nueva banda es de Noruega y se llama Shaman Elephant. Está compuesta por Eirik Sejersted Vognstølen (guitarra y voces), Jard Hole (batería), Ole-Andreas Sæbø Jensen (bajo) y Jonas Særsten (teclados). Su primer disco Crystals fue lanzado en noviembre de 2016. 

Una vez que comience la primera canción, sabes que se trata de una banda que sigue los pasos de Motorpsycho y Spidergawd. Estas bandas a su vez toman sus influencias de grupos aún más viejas, y algunos podrían argumentar que todo el género de "nuevas bandas quieren sonar como las viejas" se ha convertido en un poco tedioso. Por suerte, el álbum de Shaman Elephant no es tedioso en absoluto, al menos si a uno le gusta este tipo de música. 

Va más en la dirección temprana de la psicodelia, y menos en la parte pesada del género. Hay un ambiente muy relajado en todo el lugar y los chicos pueden tocar sus instrumentos muy bien. Además, Eirik tiene una voz agradable que se ajusta a la música. Algunos de los títulos cumplen algunos de los clichés del género (Shaman In The Woods o Stoned Conceptions), pero eso no influye en la música de ninguna manera. 

 Las primeras pistas son más cortas y condensadas. Tusco tiene casi algunos momentos de fusión, lo cual es una agradable escapada de las marcas habituales del género. Las dos últimas pistas son de una naturaleza más improvisada y por lo tanto son más largas. Una vez más, esta es la música que se celebra mejor en vivo. 

Para quienes disfruta este tipo de música, esta banda y su álbum será un regalo. No ofrecen nada nuevo o especial, pero esa no es su intención - de lo contrario habrían elegido un estilo diferente de música. Shaman Elephant es otra banda genial y Crystals es otro disco fresco en el universo psych/stoner. Un universo que parece seguir viviendo por mucho tiempo.



 Utopianisti - The Third Frontier (Finlandia) 

 El estilo musical de Utopianisti no puede ser capturado dentro de los límites que se usan con frecuencia en las esquinas del rock progresivo. Puede llamarlo vanguardista, jazz, freestyle, avant-Garden o realmente cualquier cosa. El hecho es que esta música no siempre es fácil de entender y entrar. De hecho, depende del estado de ánimo. 

The Third Frontier consta de nueve temas. En principio, los tracks difieren en estilo, pero aunque son diferentes, el álbum completo tiene una sensación coherente. La consistencia es muy buena, la musicalidad es enorme gracias a un montón de instrumentos melódicos. Tal pasión en la música es increíble. No tengo ni idea de cómo categorizar la música de Utopianisti, aparte de decir que es progresiva en todos los sentidos. 

En definitiva, creo que este es un disco maravilloso, con una enorme variedad en su música. Me podría hacer con 40 minutos más de lo que no puedo conseguir suficiente. Siempre habrá espacio para mejorar la producción, pero creo que The Third Frontier es genial.



 Paradigm Shift - Becoming Aware (Reino Unido)

 Esta joven banda londinense, con Becoming Aware, ha producido un álbum conceptual que aborda las variedades de esclavitud que ven en el mundo, desde la esclavitud asalariada hasta la variedad ideológica. Ellos han explorado esto con una serie de canciones que apelan a los ideales perdidos de la libertad. Ahora bien, si todo esto suena un poco pesado desde el punto de vista conceptual, no se preocupe, ya que es todo contrabandeado en un álbum lleno de melodía, virtuosismo e intrincado. 

Mezclando el nous melódico de Pendragon y Muse con los bordes metálicos de Dream Theater y los sintetizadores de Rush en los ochentas, se sienten algo así como un estilo Neal Morse político más que espiritualmente hablando. La calidad de sonido es fenomenal, como uno podría esperar cuando se sabe que es mezclado por Rob Aubrey (Big Big Train) y dominado por Acle Kahney (Tesseract). La banda tiene un virtuosismo obvio, que añade, en lugar de disminuir las canciones. 

 Un par de excelentes instrumentales siguen, antes de que el rock clásico eleva en Masquerade. Es en partes como Thin Lizzy haciendo prog. También tiene una sección de boogie que es un poco de una sorpresa bienvenida. El álbum se cierra con la fuerte suma musical de lo que ha pasado antes, con la reunificación. 

 Paradigm Shift ha producido un álbum que es una rebanada de prog metálico con un fabuloso piano en todas partes. Es moderno, pero familiar en su retro-sentir. Un debut muy prometedor.

sábado, 4 de marzo de 2017

Radio FM, Stanford y el primer triunfo digital: La historia del Yamaha DX7

 Radio FM, Stanford y el primer triunfo digital: La historia del Yamaha DX7 por Francisco Jugo

En ediciones anteriores de esta columna hemos hablado de sintetizadores que en su momento fueron fracasos comerciales o poco deseados por el público (Realistic MG-1 y TB-303), pero hoy le llega el turno al sintetizador de mayor éxito comercial de la historia, que a pesar de ser uno de los primeros teclados digitales, considerados casi siempre inferiores a sus contrapartes analógicas, fue una completa revolución en su momento: el Yamaha DX7.
Entre finales de los 70 y principios de los 80s, los sintetizadores se habían apoderado de la música pop ayudados por el éxito de artistas como Emerson, Lake and Palmer, Gary Neuman, Kraftwerk, ABBA, Maddona, The Cars y Michael Jackson, que basaban su sonido en los ya inmensamente populares Moogs, Oberheims, ARPs y otros sintetizadores.
Paralelamente, en la universidad de Stanford un ingeniero de nombre John Chowning haría un asombroso descubrimiento mientras experimentaba con un modulador de ondas FM, las que se usaban para las transmisiones de radio. En la Síntesis de FM, una onda “portadora” de una frecuencia prefijada, es modificada por otra onda “moduladora” (en el caso de la radio es mensaje o música que se transmite). Como la frecuencia de la onda portadora es conocida, un radio puede descodificar ese mensaje y reproducirlo (es la razón por la cual cada emisora tiene una frecuencia, ésta se corresponde con la de la onda portadora).
Chowning tuvo una idea genial, bajó la frecuencia de ambas ondas al rango que puede percibir el oído humano (aproximadamente de 20 a 20.000 Hz) y ocurrió algo maravilloso: empezaron a sonar armónicos complejos que no existían en ninguna de las ondas originales y que además sonaban extraordinariamente hermosos y musicales. En sus propias palabras:
“Mi entrenamiento musical fue clave en mi descubrimiento, no se trató de un descubrimiento matemático o de ingeniería, sino de oído (…) Mientras aumentaba la frecuencia pensé, lo que estoy escuchando es un tono complejo que parece estar hecho de armónicos (…) mi siguiente instinto fue ver si este fenómeno se transponía, lo intenté a 440 Hz y a 880 Hz y funcionaba, fue cuando me dí cuenta que algo importante estaba ocurriendo”
Y vaya si era importante, tonos de gran complejidad armónica como el sonido de los instrumentos de viento y percusión, que habían sido imposibles de reproducir con la síntesis analógica tradicional, eran fácilmente logrados con síntesis de FM con tan solo dos o tres osciladores.


 Puedes disfrutar del articulo completo en GearTown Venezuela

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sábado, 18 de febrero de 2017

Un fracaso exitoso: La historia del TB-303

La historia del TB-303 por Francisco Jugo

Cuando uno piensa en sintetizadores suele imaginarse máquinas gigantes llenas de perillas y capaces de recrear miles de sonidos diferentes. Sin embargo hay uno extraordinariamente sencillo y que a pesar de ser el mayor fracaso comercial en la historia de la Roland, la compañía que lo creó, se convirtió, casi por accidente, en un ícono de la música . El TB-303.
Roland lanzó en 1980 la máquina de ritmos TR-606 y el sintetizador de líneas de bajo TB-303 con la idea de un guitarrista solitario pudiera usarlos como base rítmica para ensayos y shows de un solo hombre. El TR-606 consiguíó bastante aceptación pero el 303 fue un odiado casi universalmente. No sonaba para nada como un bajo real y era particularmente difícil de usar. Roland, que en ese momento sólo tenía oficinas en japón, no incluyó manual en inglés. Se vendieron tan pocas unidades que sólo estuvo en producción por 11 meses.

Acid Trax.

Pero en el arte como en la ciencia los errores de unos son la inspiración de otros. En un sótano de la ciudad de Chicago, Dj Pierre, del colectivo Phuture, tiene un encuentro que cambiaría la historia de la música.

DJ Pierre: “ Fue la máquina quien nos encontró a nosotros!. Había existido por años. (…) antes de que nosotros la tuviéramos nadie twekeaba las perillas ni las utilizaba de la manera como lo hicimos. Se había creado para simular una bajo eléctrico, no para lo que nosotros hicimos. Estaba en casa de mi amigo Jasper G cuando escuchamos esa excitante linea de bajo. Le dije a mi amigo Spanky, quien es el otro miembro de nuestra banda Phuture, “Hey necesitamos eso” Él consiguió una en una tienda de segunda mano por 40$”

Cuando Phuture se hace del sintetizador y empiezan a jugar con él se les ocurre una idea genial, procesarlo con un pedal de distorsión de guitarra, Bingo! Magia! . Es raro poder rastrear a un único momento el nacimiento de un género musical, pero todos coinciden que es en el preciso instante que usan ese sonido en el himno del House “Acid Trax” que se crea el género del Acid House y posteriormente Acid Techno ambos basados en un 303 distorsionado.

Las características que lo habían hecho tan despreciado entre los guitarristas resultaron muy apetecibles para los Djs y productores: por un lado no necesitaban que sonara a bajo real y la capacidad de este monosynth de crear lineas de bajo repetitivas e hipnóticas, que los DJ hacían cambiar constantemente al mover las perillas del filtro en en tiempo real encajaba a la perfección con el igualmente repetitivo bombo típico del House Music




Puedes ver todo el articulo en GearTown Venezuela 

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miércoles, 15 de febrero de 2017

Reseñas Musicales de febrero

Aqui vamos con nuestras Reseñas Musicales de febrero. Gracias como siempre a Miguel Castillo Scovino por su valioso aporte y colaboración.
 
1) Arid Garden - Arid Garden (Italia)

Formada en 2011, este EP es el debut de Arid Garden. Este quinteto italiano tiene una identidad musical fuerte e individual que pone una rotación del jazz-rock en melodías neo-prog. La creatividad de su guitarrista, Davide Cotroneo, es generosa con la dinámica del grupo: Giorgio Belluscio (piano), Giovanni De Luca (bajo), Vincenzo Messina (batería) que contribuyen a la paleta de sonidos. Esto es rematado por la voz melosa de Anaïs Del Sordo.

El EP abre fuertemente con The Day Breakdawn, donde el fabuloso juego de piano intenso se equilibra con la guitarra ocasionalmente feroz. El ambiente jazzístico se mantiene en el fondo. Pero en Escape, el sonido se vuelve más jazzístico y psicodélico, con guitarra discordante, scat cantando y todos los instrumentos uniéndose. Es atmosférico, pero también es una de esas pistas que en una escucha encanta, pero en otra escucha puede irritar.

Las tres pistas restantes mezclan voces de jazz humeantes, con una guitarra y un piano de gran interacción, mientras que la sección rítmica muestra una gran sutileza. En definitiva, esta es una buena tarjeta de presentación y declaración de intenciones por parte de Arid Garden. Será interesante ver a dónde van después.





 2) Grandjacques - Live Au Presbytère (Francia)

A lo largo de los años, Francia ha producido una música impresionante, desde el death metal técnico de Gorod hasta los estilos progresivos de death / groove de Gojira y los sonidos esotéricos de Magma. Con una lista como esta, había grandes expectativas para Grandjacques, particularmente con su interesante idea de grabar el álbum en vivo, pero sin audiencia.

La intro es espaciosa con algunos efectos de sonido casi etéreos, antes de que llegue la línea de bajo, trayendo consigo un ritmo fantástico. En general es simple, pero funciona.

El álbum es una obra maestra de guitarras relativamente sutiles, con la batería y el bajo parecen tomar el pie delantero. La estratificación de estos instrumentos, con la adición de los sonidos etéreos antes mencionados, complementa la voz de Jacques Adranyi, que canta en su francés nativo. Las siguientes pistas siguen un patrón similar, capas y texturas que se fusionan con sonidos atmosféricos espaciosos, junto a las guitarras sutiles, el tambor rítmico apretado y las líneas de bajo de Thierry Mesquita, Pierre-Luc Fauny y René Godart respectivamente. Este grupo de músicos son talentosos en la elaboración de canciones brillantes, con buenos riffs, atmósferas agradables y un sonido fantástico. Mezclar el sonido de los gustos de Iron Butterfly, Magma y algunos pizca de Pink Floyd se obtiene este resultado.

En general es un disco oscuro psicodélico progesivo. No es maníaco, o demasiado espacial, pero la influencia del prog psicodélico es clara. La música es sutil, rítmicamente impulsado, lleno de líneas de bajo de conducción, guitarras borrosas y pistas extrañas. Combinación interesante.




3) Steve Hughes - Once We Were - Part Two (Reino Unido)

Los trabajos de Steve Hughes durante los dos últimos años han sido impresionantes. Su excelente álbum debut Tales From The Silent Ocean apareció en marzo de 2015, seguido por Once We Were - Part One en mayo de 2016. Un doble álbum lanzado en dos partes, Once We We - Parte Dos debidamente llegó siete meses más tarde. No malo para un músico cuya principal reivindicación a la fama antes de embarcarse en una carrera en solitario, fue baterista con Big Big Train (1991-2007) y The Enid (1994-1998).

Dadas que las grabaciones de Steve normalmente giran alrededor de su guitarra, teclado, bajo y talentos de batería, la canción de apertura The Game fue una sorpresa. El buen gusto del saxo que toca Richie Phillips da una consonancia brillante.

El habitual sentido de dinamismo de Steve y la atención meticulosa al detalle está muy presente, desde el nervioso y titulado Life's A Glitch, que posee una sensación dramática, hasta el contagioso They Promise Todo con su incesante ritmo de piano y chisporroteo de guitarra, cortesía de Hughes y Burke, respectivamente.

El pegadizo There's Still Hope tiene un aire de los años 80, mientras que la inquieta She's se mueve de un comienzo suave hasta una hiperactiva densidad, demostrando la destreza rítmica de Hughes.

La instrumental Clouds es la pieza de resistencia del álbum, lo que permite a Hughes ampliar posibilidades para flexionar su músculo instrumental. La sección de apertura tiene sombras de Génesis y la escena de Canterbury, con un interludio de jazz-fusión con algunos impresionantes bajo y noodling de guitarra. La guitarra, sintetizador y piano durante la segunda mitad es simplemente impresionante, con el apoyo excelente del guitarrista Keith Winter y el violinista Maciej Zolnowski.

One Sweet Word pudiera ser una canción que Conspiracy (la asociación de Chris Squire y Billy Sherwood) podría haber escrito y realizado, presentando armonías contractuales atractivas y las palabras de despedida "The End", desapareciendo apropiadamente en la distancia.

Al igual que en el último disco, Hughes maneja prácticamente todas las voces: ligera, aireada y muy inglesa, con sólo un toque de vulnerabilidad, parece mejorar con cada álbum. Aunque esto fue grabado durante el mismo período de 18 meses que el último álbum, a mis oídos los instrumentos tienen más espacio de respiración, y en general el sonido es más transparente.

A pesar de la etiqueta de "parte dos", este es un álbum que se puede apreciar y disfrutar en su propio derecho. Si aún no has probado las delicias musicales de Steve Hughes (y te recomiendo encarecidamente que lo hagas), este sería un buen lugar para comenzar como cualquiera.