sábado, 23 de septiembre de 2017

Reseñas Musicales de Septiembre

1) Tusmørke – “Hinsides” (Noruega)

 Durando poco menos de 5 minutos y medio, “Hjemsøkte Hjem” abre el disco con un clima de parranda densa y neurótica. Sí, tenemos aquí la vivacidad propia de un festival que celebra la vida revestida de un rumor extrañamente claroscuro a través de una instrumentación sofisticada. La agilidad danzarina del motif central, sólidamente encuadrado en un sinfonismo de tintes folclóricos, se adorna con un dominio sonoro muy contagioso, y a la vez reflesivo. Las calculadas florituras de la flauta complementan muy bien a la dominante labor de los teclados. Luego sigue la dupla de “I Feel Like Midnight (I Dream I'm Awake)” y “En Rykende Ruin”, diseñada para seguir expandiendo los recursos estilísticos del grupo. El primero de estos temas está claramente orientado hacia las cadencias y colores del paradigma folk-progresivo, incorporando ocasionales elementos latinos y aflamencados a los factores propios de la tradición pastoral escandinava con los que se delinea el cuerpo central. Durando casi tanto tiempo como la pieza de entrada, ostenta una estructura más compleja en su desarrollo temático, así como una dosis un poco mayor de vigor. Por su parte, “En Rykende Ruin” cumple con la misión de llevar todas estas vibraciones progresivas hacia un giro mucho más solemne, tanto en lo que se refiere a la armazón rítmica como a las orquestaciones y ornamentos de teclado que van desenvolviéndose a través del esquema de trabajo.

 “Lysskydrøm” se encarga de mostrar una faceta un poco más luminosa de esta aureola sombría y reflexiva. La banda lleva a buen puerto las vibraciones serenas inherentes a la base compositiva de la canción. En el epílogo, la banda elabora una sobriamente alegre danza folclórica con un adecuado protagonismo de los vientos renacentistas; esta variante es muy útil a la hora de mostrar la idea de que hay un nuevo amanecer ameno tras el ocaso del parametrado imperio de la noche. La suite conceptual “Sankt Sebastians Alter” ocupa un total de casi 24 minutos a través de sus dos partes, y eso de por sí le da un sitial particular dentro del repertorio. Los aires renacentistas y aristocrático se imponen desde el primer instante con una sabia ingeniería de ritmos juguetones y exquisitos juegos de teclados, un muy oportuno escenario sónico para los ceremoniosos cantos que entran a tallar una y otra vez. Para el lucimiento de líricas florituras de las flautas también se abren campos de expansión, logrando llenar con amplia solvencia el rol de instancia interlocutora de la voz humana. A poco de pasada la frontera del quinto minuto surge el primer arreglo de danza tradicional, el cual vendrá pronto sucedido por un pasaje sombrío cuya función es la de promover el auge de ambientaciones dramáticas y grisáceas para las siguientes secciones cantadas que se van hilando hasta la frontera de los 12 minutos y medio. Es en esta instancia que el viro temático a un interludio ácidamente vigoroso brindará el estimulo exigido para que el grupo regrese a la ambientación inicial de la suite a paso firme: con ello está asegurada la recta orientación de la vitalidad narrativa y el dramatismo musical que marca todas las vibraciones solemnes diseñadas en la ilación multitemática hasta el punto final. El protagonismo del órgano es crucial a la hora de realzar el carácter drástico del aparatoso momentum así como para diseñar el estilizado cierre donde emerge un nuevo reprise de uno de los primeros pasajes.

 Todo esto fue Hinsides, un disco muy inspirado que ha de reforzar el buen posicionamiento del que desde hace algunos años viene disfrutando el colectivo de Tusmørke dentro del underground vanguardista del rock noruego. Definitivamente, tenemos aquí una de las muestras más compactas y robustas del progresivo escandinavo que se ha venido publicando a lo largo del 2017.


  

2) Phoenix Again – “Unexplored” (Italia)

“That Day Will Come” abre el disco, una canción robustamente instalada sobre grooves y esquemas rítmicos complejos, mientras los ágiles motivos instrumentales destilan un sutil aire arábigo. Ya para las partes cantadas, la intensidad extrovertida deja paso a aires más calmados, pero se trata de un recurso momentáneo. Luego sigue el instrumental Silver, una pieza que prosigue por los caminos de estrategia melódica sofisticada desarrollada sobre complejas armazones rítmicas que ya se había iniciado solventemente con el primer tema y que ahora llega a una renovada plenitud. De este modo, el disco conquista rápidamente su primer cénit de expresividad progresiva, y lo mejor es que este punto culminante se perpetúa con la llegada del siguiente tema, The Bridge Of Geese. También instrumental, comienza con una ceremoniosidad otoñal bajo las escalas de guitarra acústica mientras las capas de sintetizador ornamentan el asunto con un aura cósmica. No mucho más adelante, el ensamble en pleno da rienda suelta a su recurrente mezcla de sensibilidad melódica y estilizada musculatura. Esta pieza que dura poco menos de 6 minutosy medio hubiera llenado de orgullo a bandas como Premiata Forneria Marconi o Il Castello Di Atlante. Whisky gira hacia un medio tiempo con bastante presencia guitarrera, lo cual significa que la pieza en cuestión está diseñada para que la banda muestre su nervio más rockero – con medidos matices blueseros – dentro de su ideario progresivo. También se nota un realce de la dupla percusiva en varios parajes del entramado sonoro.

Abriendo la segunda mitad del repertorio, el breve tema “Close To You” comienza con sonidos de pasos antes de que la guitarra acústica abra camino a un motif sereno e introspectivo. Un bellísimo interludio cuya envolvente sobriedad nos viene bien para seguir adelante con los próximos ejercicios de pura magnificencia progresiva que habrán de completar lo que queda del repertorio de Unexplored. En su primera mitad, “Valle Della Luna” utiliza esta idea de magnificencia de una manera luminosa a través del empleo de atmósferas etéreas que permiten que se dé una pulida fluidez en el encuentro entre los sinfónico y lo fusionesco. La guitarra acústica, que en “Close To You” se encerraba en su propia melancolía, ahora emerge saltarina mientras las capas y orquestaciones de teclado sutilmente van intensificando su presencia. De este modo, la segunda mitad de “Valle Della Luna” se proyecta hacia una reconstrucción de los ambientes predominantes de las piezas 1 y 3. Los solos de guitarra y de sintetizador que entran a tallar aquí están entre los mejores de todo el disco. La dupla de “To Be Afraid – Ansia” y “Great Event” se encarga de cerrar el disco. “To Be Afraid – Ansia” comienza como una cálida balada sinfónica que no se halla muy lejana de los estándares de Le Orme y Genesis, para luego virar hacia un recurso de pomposidad lírica al estilo de camel mientras designa aperturas al retro-prog sistemático de unos Karmacanic. “Great Event” prosigue por la línea de trabajo marcada por un dinamismo típicamente sinfónico al modo de Camel, haciendo que el motif central se regodee grácilmente en su candor inherentemente romántico. Así llegamos a completar la experiencia de Unexplored, un disco bastante bonito que nos ha de motivar a prestar atención a Phoenix Again como una interesante alternativa dentro del sinfonismo nostálgico italiano de nuestros tiempos.



 3) Resistor – Underground (Estados Unidos)

 El punto de partida del disco llega de la pieza curiosamente titulada “Arrival”. Son casi 8 minutos de rock robusto y moderadamente sofisticado, dueño de un carisma bastante solvente. El detalle del solo de guitarra acústica resulta simpático a la hora de añadir un matiz inesperado. Tras asentarse sobre un medio tiempo en una primera instancia, el groove se intensifica en la segunda sección de tal modo que vira hacia una dimensión heavy progresiva contundentemente resuelta en torno a su propio groove blues-rockero: aquí se incluye un fabuloso solo de violín eléctrico, además de las consabidas gracias de las guitarras duales. Con la dupla de “Cathedral” y “Wire”, el grupo se dispone a explorar una mayor diversidad de matices dentro de su bien delineado esquema sonoro: el primero de estos temas ostenta una inspirada combinación de psicodelia y stoner con ligeros ribetes jazz-rockeros, enriquecida con aportes al violín y a la flauta del siempre inquieto Unruh; el segundo nos remonta a los tiempos de los Led Zeppelin de los discos cuatro y cinco, aunque con un vigor más cercano a la faceta aguerrida de unos Kansas. El grupo nos muestra fehacientemente su faceta más luminosa. Perpetuando en buena parte la furia de la canción inmediatamente anterior pero portando una aureola folklórica que en este momento resulta novedosa, “Killers And Activists” es una canción airada que suena a un híbrido de los primeros Blue Oyster Cult o la primera etapa de Jethro Tull y el paradigma clásico de Black Sabbath. Ahora la luz porta, además de fulgor, acritud; la musculatura de los guitarreos se impone por sí misma así como las vibraciones saltarinas elaboradas por la dupla rítmica. “Discovery” comienza con un aura cálida donde el violín y los suaves rasgueos de guitarra imponen el swing inicial con una espiritualidad sutil, mas eso no durará mucho pues el cuerpo central pronto se focalizará en la modalidad de semibalada progresiva movida por un fragor sobrio.

 “Running Into Walls” se revierte hacia las dimensiones más robustas y sofisticadas del ideario musical grupal. A medio camino entre el progresivo hard y el acid-folk, casi al modo de un híbrido entre Curved Air, Kansas y Led Zeppelin, esta poderosa canción se complace en desplegar su propio dinamismo viril a través de una vigorosa ingeniería sonora que se sostiene a las mil maravillas sobre un recio esquema rítmico. El violín habla de tú a tú a la guitarra mientras la dupla rítmica se centra en fortalecer su esqueleto fulguroso. “Atonement” y “Trascendence” nos obsequia 12 y medio minutos de exploraciones en las dimensiones más reposadas del molde estético de Resistor. “Atonement” porta una aureola mesuradamente extrovertida en base a su swing de tenor el cual es manejado con un apropiado pulso rockero. Las bases de teclado nos remiten al paradigma de Stevie Wonder mientras la instrumentación global nos sigue recordando a Curved Air. Poco a poco la canción se va disipando en una calmada introspección, lo cual sirve para asentar el suelo sobre el cual ha de pisar “Trascendence”, una balada transparente que parece penetrada por un talante estoico. El ambiente se intensifica ligeramente cuando llega el turno del solo de guitarra en algún lugar del intermedio, y es allí donde la canción vira hacia una expresividad más densa. Durando poco más de 9 minutos, “Blackout” es la segunda canción más larga de Underground. Comenzando con un sigiloso prólogo alimentado de aventureras florituras de flauta, el cuerpo central que no tarda en instalarse ostenta un efectivo híbrido de Jethro Tull y Uriah Heep.

 La maratónica “Halls Of Home” ocupa los últimos 24 minutos y pico del disco. Comenzando con acordes de guitarra acústica dentro de un clima sereno, no tarda mucho en emerger una serie diversa de motivos enérgicos cuyas pautas expresivas van desde una ceremoniosidad relativamente dramática hasta el frenesí vigoroso propio del heavy prog. También hay momentos donde se hacen notar seriamente los guiños a la vieja tradición del rock duro de los setentas. Cerca de la frontera del minuto 14, las cosas viran hacia un reprise del prólogo antes de que el grupo se ponga a explorar ambientes psicodélicos dentro de la pesadez persistentemente predominante, aunque siempre abriendo ocasionales espacios breves a parajes sutiles. Las variaciones de ambientes y pasajes siguen su marcha triunfal hasta llegar al momento final con un tenor reflexivo, incluyéndose un hermoso solo de guitarra clásica. Un gran broche para un magnífico disco que vuelve a poner a Resistor donde se merecen: en el centro geométricamente exacto de nuestra atención melómana.


 


4) Peridoni - "Jade" (Estados Unidos)

 "Fission" abre el disco con una exhibición jazz-progresiva cuya exquisitez se siente arraigada en los legados simultáneos de Weather Report y Bruford con aires modernos. El esquema compositivo es sencillo, pero son los arreglos del ensamble los que permiten que el tema goce de una sofisticación especial. "Follow Thru" sucede al esplendor particular de la pieza de entrada con un parcial viraje hacia la psicodelia progresiva, lo cual hace que el encuadre melódico creado para la ocasión adquiera un renovado talante etéreo que favorece una suerte de priorización de lo sinfónico sobre lo jazz-progresivo. Así, parece que ahora nos encontramos en el terreno de la hibridización entre Hidria Spacefolk y Karmacanic: en la parte inicial opera un swing garboso sobre el que se instala la ingeniería sonora global. La semilla está sembrada para que el grupo se asiente sobre terreno firme en la forja y el pulido de las aristas más ambiciosas de su visión musical, y es en este contexto que resulta idóneo que "Pendulum" imponga su presencia como la pieza más extensa del le. La bien articulada confluencia entre las vibraciones sinfónicas en las labores de guitarra y teclado y la delicada base jazz-rockera armada por la dupla rítmica se proyecta con una magia cautivadora a través de la claridad melódica que se va esparciendo a paso firme. También se abren algunos espacios para la elaboración de algunas capas y ornamentos espaciales de sintetizador que entran a tallar con una adecuadamente sobria efectividad. El cuarto tema del álbum es el que le da título al mismo, y su estrategia temática consiste en exponer un solvente híbrido de Radiohead y Marillion, lo cual supone un abierto contrapunto a la táctica de exquisita luminosidad jazz-progresiva que había sido predominante en los primeros 20 minutos del repertorio.

 Con la dupla de "Prisma Color" y "Shimmer", el ensamble se decide a ahondar en sus recursos de dinamismo grácil, dándose en el primero de estos casos una versión ligera del discurso space-rock progresivo donde se incorporan elementos neo-progresivos junto a un estupendo solo de guitarra al estilo de Jeff Beck cerca del final. Por su parte, "Shimmer" instaura cercanías con la faceta cósmica de Porcupine Tree/Radiohead y la faceta más sofisticada de Muse, estableciendo una aureola un poco menos extrovertida que la de la canción precedente. Una vez más, un solo de guitarra cercano al momento final impulsa un dinamismo climático merced a su capacidad de mezclar florituras virtuosas y matices sugerentes. Por el momento, parece que el disco se había orientado hacia un cierto tipo de luminosidad sonora en la secuencia de los tres primeros temas, mientras que a partir del cuarto, una nueva orientación se ha venido reconstruyendo: pues bien, en este punto es que "Shimmer" establece una nueva cima expresiva. Así las cosas, mientras nos acercamos al final del álbum, llega el turno de "Are You There", una canción melancólica en clave de pop-rock con sobrios ornamentos progresivos. Aunque la canción en sí no es muy larga permite que se geste en su pasaje final un envolvente solo de sintetizador que se luce con la fineza propia de la orfebrería. "Static Array" establece una interesante excursión en el dinamismo flotante propio del paradigma del post-rock sobre la base de un esquema rítmico moderadamente complejo. En sus minimalistas ejercicios respectivos, la guitarra y el teclado motivan un retrato sonoro de espiritualidades crepusculares y paisajes otoñales. Para nada terrorífico sino mágicamente misterioso, el clima relajadamente noctámbulo que marca a esta pieza de cierre nos invita a decir adiós a la luz sin miedo a la oscuridad.

 Si con su disco del anterior año 2016 “Pixel Pieces On A Parallel Plane” Peridoni había logrado captar nuestra atención con una actitud de gentil admiración, ahora con “Jade” demuestra que se halla en un estado de creativa evolución musical dentro del encuadre ecléctico que ha escogido como posición particular dentro del variopinto escenario del art-rock.


jueves, 14 de septiembre de 2017

Programa "Noche de Romance" con Franco De Vita


 Noche de Romance, una hora para el relax y el disfrute de la musica, sus acordes y letras tanto de Venezuela como del mundo. Programa conducido por la locutora venezolana Sorita.

Un gran músico, cantante y compositor venezolano que con sus letras y melodías ha conquistado a los romanticos empedernidos del mundo. Los invitamos a disfrutar de las mejores canciones de FRANCO DE VITA.

Escucha el programa aqui:

 http://mx.ivoox.com/es/noche-romance-franco-de-vita-audios-mp3_rf_20887299_1.html


 Soraima del Valle Tirado M. conductora "Noche de Romance". Coach, trainer PNL, diplomada en oratoria, abogado, publicista, profesora universitaria, locutora, asesora comunicacional.

Redes: @sorita67
FACEBOOK : NOCHES DE ROMANCES




martes, 12 de septiembre de 2017

SW:Episodio IX J.J. Abrams vuelve a la dirección

J.J. Abrams ha sido contratado para dirigir Star Wars: Episodio IX, debido a la partida del director original Colin Trevorrow. Recientemente, Lucasfilm marcó distancia con el director de Jurassic World, citando diferencias creativas sobre el proyecto. Desafortunadamente para el estudio, este es el segundo incidente parecido que han pasado en los meses recientes, considerando que Phil Lord y Chris Miller fueron despedidos del spinoff antológico de Han Solo en Junio. A pesar del éxito crítico y comercial que han tenido las nuevas Star Wars, desde que Lucasfilm está en posesión de Disney, sus numerosos directores preocupan a algunos fans sobre la estabilidad de la franquicia de vista hacia el futuro.

Al momento que Trevorrow hizo el anuncio de su separación del proyecto, muchos comenzaron a considerar que su reemplazo ya estaba listo, tomando en cuenta especialmente el itinerario planeado para Episodio IX. Lucasfilm planea iniciar la fotografía principal en Enero de 2018 para que la premier del film pueda ser en Mayo del 2019. Considerando lo rápido que consiguieron a Ron Howard como reemplazo de Lord y Miller en la película de Han Solo, nadie esperaba que la búsqueda de director para Episodio IX durara demasiado, incluso nombres como el veterano del sci-fi Steven Spielberg fueron mencionados durante el fin de semana, pero ahora sabemos que encontraron nuevamente a la persona adecuada para el trabajo.

En un anuncio de prensa, Lucasfilm anuncio que J.J. Abrams tomará la silla del director para cerrar la trilogía que el mismo inicio, estando a la cabeza de Episodio IX, la que muy probablemente será la última parte en el arco de Luke Skywalker. Con esta decisión, Abrams se convierte en el único director además de George Lucas en haber dirigido múltiples films en la franquicia. También se reveló que el ganador del Oscar Chris Terrio, coescribirá el guion junto a Abrams, lo que significa que Jack Thorne, quien apenas fue contratado en Agosto, fue rápidamente removido de sus funciones. La presidenta de Lucasfilm Kathleen Kennedy dijo lo siguiente:

Con El Despertar de la Fuerza, J.J. entregó todo lo que podíamos haber estado esperando, así que estoy sumamente emocionada de que regrese para darle cierre a esta trilogía.”


De acuerdo a la página Deadline, el escritor y director de The Last Jedi Rian Johnson recibió una oferta inicialmente para continuar en el puesto de director, pero la rechazó. Esto llevo al estudio a contactar nuevamente con Abrams, y finalmente llegaron a un acuerdo. Así como Abrams es una elección segura, también es una decisión lógica en este punto. Con Episodio IX pasando una completa reestructuración de su equipo creativo con tan poco tiempo antes de que comience la producción, era necesario para Lucasfilm encontrar a alguien que supieran que podría trabajar bajo su sistema y lineamientos, para evitar futuros conflictos como los ocurridos. Adicionalmente, como el responsable de iniciar la trilogía de secuelas, Abrams creo personajes que son nuevos favoritos de los fans, así como Rey, Finn y Kylo Ren, por ello debería poder cerrar sus respectivas historias como lo hubiera imaginado desde un principio. Además, él es un fan hardcore de Star Wars y ha demostrado un gran entendimiento de lo que hizo a la trilogía original tan especial, teniendo profundas referencias a ello en Episodio VII.

Por ahora, Episodio IX permanece en el carril correcto para comenzar sus grabaciones a principios del próximo año, así que Abrams y Terrio deberán trabajar bastante en conjunto para que el film continúe en su trayectoria. Afortunadamente, Abrams ha seguido involucrado en el desarrollo de esta trilogía de secuelas en los últimos años, sirviendo como productor ejecutivo en The Last Jedi y siendo un miembro de la discusión sobre la tormenta de ideas pensadas por Trevorrow durante su tiempo en el film. Esto probablemente fue un factor clave en su contratación, ya que posee todo el conocimiento de la narrativa y no está simplemente saltando al vacío en un proyecto que desconoce. Abrams quizás no haya sido el primero en la lista de deseos de muchos de los fans, pero él tiene la experiencia y la habilidad para cerrar la trilogía que el mismo inició, de manera efectiva, entretenida y fiel a la franquicia y eso es sin duda alguna lo más importante.




Por @RafaMaster28
Estudiante de comunicación social




martes, 15 de agosto de 2017

Reseñas Musicales de Agosto

1) Kant Freud Kafka – Onírico (España)

 En casi 9 ½ minutos, “Insomnio de una noche de verano” abre el repertorio con una elegancia magnífica cuyas múltiples dimensiones de musicalidad muestra autoridad integral. El dinamismo recurrente de la pieza es sigiloso y ceremonioso, pero siempre late ahí la tensión de irrupción de algo que nos haga levitar o despertar. La primera sección está dirigida por los fraseos de piano mientras las maderas elaboran sobrias florituras; una segunda sección nos lleva por un sendero cósmico donde los paradigmas del Pink Floyd de mediados de los 70s, Univers Zero y el Genesis clásico se combina para pintar un solvente paisaje de intensa interioridad. El solo de guitarra resulta fundamental para gestar una auténtica empuje expresivo en medio de este paisaje musical. Sigue “Dulces sueños”, el cual se ejecuta inicialmente como desembocadura del etéreo epílogo de la pieza de inicio. Esta vez nos movemos conscientemente en territorio académico, realzándose el aspecto sinfónico del lenguaje progresivo pero con un énfasis en atmósferas llenas de incertidumbre racional y decadencia emocional. La tercera pieza del álbum es también la más extensa del mismo con sus casi 11 minutos de duración, “És quan dormo que hi veig clar”. El título es claramente desafiante ante los monstruos de la razón al reivindicar que la claridad exenta de artificios y monstruosidades llega con la entrega total a lo onírico, y mucho de ello se refleja en el esquema sonoro diseñado específicamente para la pieza en cuestión. Este track comienza en medio de una neblina grisácea penetrada por una densidad que tiene algo de relajante y también, por contraste, algo de inquietante. En una segunda instancia, el tema vira hacia un clima de rock lento bañado por aguas progresivamente estilizadas que se sitúa a medio camino entre el estándar de Camel. Cuando las cosas se tornan realmente intensas, la fiereza rockera siempre latente se hace patente con una hidalguía atrapante: lo que suena en este momento es una perfecta cruza de retro-prog y prog-metal meticulosamente adornado por lo melódico.

 “Vida y muerte” exhibe un nuevo ejercicio de porte progresivo bajo el impacto de la segunda sección de “Insomnio de una noche de verano” más el esplendor esencial de la canción precedente, sale bien parado de tal misión. En la parte cantada se da un manifiesto claro de la genialidad creativa del grupo a la hora de desarrollar climas inquietantes bajo una atmósfera relativamente sutil. Los arreglos de cuerdas y la interacción de piano se juntan en una contundente armadura sónica que más parece producto del arte de la imagen que del arte del ruido. “A nightmare on major St.” Desarrolla una ambientación semejante a varios estándares de los últimos discos de Porcupine Tree. El asunto pinta ágil y denso simultáneamente, y en el caso de la pieza que se está mostrando ante nuestros oídos, también se nota un acento melancólico en el canto masculino, dejándose lo mágico para el canto femenino. Justamente esta dupla vocal proporciona una vitalista vibración teatral. “Awakenings”, hereda en su prólogo buena parte de la melancolía ceremoniosa de la pieza precedente. Pero nos toma por sorpresa un viraje hacia lo sinfónico pero con la presencia de las cuerdas folclóricas también adquieren un agradable matiz pastoril. Los factores aflamencados de guitarra española y zapateo se asientan naturalmente en medio de los respectivos solos de guitarra y de sintetizador. Definitivamente, la poderosa aura de esplendor que transmite el bloque instrumental en curso refleja una atmósfera de nuevo amanecer, una nueva luz que emerge para obligarnos a despertar y abrir los ojos.

 Onírico muestra una evolución de la visión musical de Kant Freud Kafka hacia facetas más atmosféricas e inquietantes que el ensamble se ha planteado como su norte particular dentro de las diversas posibilidades. Su música aspira a tener una cualidad narrativa en su cosmos de estrategias musicales, y en tal sentido, este disco encarna un cumplimiento cabal de esta ambición estética.




2) Nau Aletheia - Los misterios de Eleusis (Argentina)

 Los argentinos de Nau Aletheia debutan con primer trabajo de larga duración, previamente habían publicado previamente un EP en el año 2016, pero es ahora que se da el verdadero develamiento del grupo (y no olvidemos que aletheia significa verdad como develamiento en la tradición de la filosofía griega antigua). Su propuesta es ecléctica con una versátil apertura a lo sinfónico, lo Crimsoniano y lo fusionesco, abriéndose también a recursos pastorales, y de cámara contemporánea con una gracilidad bien compacta. Como se puede anticipar, el grupo apuesta por articular una meticulosa ingeniería de sonoridades polícromas.

 La dupla “Nordenskjöld” e “Infancia Diamantina” ocupa los casi primeros 12 minutos del álbum tomando por asalto a nuestros sentidos y cautivándolos en una experiencia melómana pletórica. Las ilaciones multitemáticas están armadas con un espíritu valiente y un desparpajo osado, siempre mediando la inteligencia para que la espiral arquitectónica en curso pueda engranar todos los diversos recursos sonoros en una unidad. En el caso “Nordenskjöld” se da prioridad del factor oscurantista, la misma que sabe otorgar a la abrumadora densidad reinante un aura exquisita. Una vez plasmada esta espiritualidad inquietante, “Infancia Diamantina” emerge en un viraje hacia un lirismo sereno de talante contemplativo, aunque cabe acotar que dicho viraje no es radical pues hay espacios momentáneos para nuevas manifestaciones de aguerrida musculatura; dichos espacios no son interrupciones sino matices refrescantes inesperados. Con “Fotofobia” las cosas solo pueden ir engrandeciendo su majestuosidad esencial. La estructura general de esta pieza se centra en el predominio de un sinfonismo elástico y frondoso, situado a medio camino entre lo otoñal y lo siniestro pero manejado con una delicadeza tal que nunca llega a lo chocantemente tétrico. Con el empleo de un breve interludio en clave de hard rock y de una prestancia vitalista en el ceremonioso epílogo. “La Semana” explora otras facetas más ágiles de la polivalente agenda musical de Nau Alethela. Esta vez es el dinamismo propio del discurso jazz-rockero que se encarga de asentar el sofisticado groove de la pieza siendo así que su diagrama melódico se beneficia con una refrescante vivacidad. Los fraseos del violín, que en los temas 1 y 3 se centraban en matices densos, ahora exhiben una plasticidad fulgurosa. El solo de saxo que entra a tallar en algún momento funciona como complemento perfecto para el violín.

 “Octaedro” sigue en cierta medida la senda trazada por la pieza precedente pero con una robustez rockera más pronunciada y un groove un poco más directo, tanto en los pasajes aguerridos como en los más calmados. Se puede decir que aquí se notan tanto los legados del sinfonismo italiano como las confluencias con el prog argentino contemporáneo. Este tema goza de un gancho irresistible. Con el engarce de la miniatura “Interludio” y “Mates” tenemos un breve momento de placidez bajo la guía de la guitarra acústica antes de que el grupo vuelva a explorar los motivos más vibrantes de su eclecticismo. “Mates” puede muy bien describirse como una inspirada síntesis de los temas 1, 3 y 5, con un cierto predominio de la aureola lírica del segundo de éstos. “Y el Verano dejó una brisa” se muestra una bellísima pieza que nos remite al paradigma de Anthony Phillips con etéreos añadidos que parecen inspirados en el discurso post-rockero, aunque con un matiz sinfónico inocultable. Una vez más, tenemos aquí una pieza cautivadora que nos deja deseando que se hubiese extendido un poco más, pero bueno, el disco tiene que seguir adelante y ahora llega el turno de “Sangre de Estatua”. Este tema tampoco está nada mal, y de hecho, parece que instaura otro momento cumbre con su gallardía melódica, la cual tiene mucho de Cameliana y Genesiana mientras se complace en manifestar su estilizada solidez sonora. El broche de oro de “Los misterios de Eleusis” llega con la dupla de “Infancia Diamantina (Reprise)” y “Menocchio (A Domenico Scandella)”: como es de esperar, la primera de estas piezas da un nuevo giro de tuerca a la faceta pastoral del grupo, mientras que la segunda nos brinda un épico ejercicio de restauración del legado de los inolvidables M.IA. en una ubérrima exhibición de exuberancia melódica. Hay ciertos lugares estratégicos para instalar alguno que otro truco extravagante; también están los arreglos de madera usados para enriquecer generosamente al solventemente afirmado núcleo temático. Un enorme cierre para el disco, sin duda.



  
3) Taproban - Per Aspera Ad Astra (Italia)

 El disco comienza a lo grande con “Outside Nowhere”, tema que dura nada menos que un cuarto de hora. Despliegue sinfónico regido bajo las pautas de las viejas escuelas de Genesis y Le Orme, y caracterizado por una majestuosidad envolvente y serena, el cuerpo central se instala poco después a punta de ferviente luminosidad manierista en la que las persistentes influencias de Le Orme ahora se alimentan de añadidos toques al estilo de sus compatriotas de Metamorfosi METAMORFOSI y el modelo Yessiano. Luego sigue otro motif en 9/8 donde el grupo explora unos matices más sobrios de su persistente pomposidad, casi haciendo una cruza entre Genesis GENESIS y Triumvirat. Su función es la de exponer un pasaje expresionista motivado por una especie de relax contemplativo antes de que la fastuosidad manierista vuelva al ruedo en todo su esplendor. Finalmente, el epílogo, construido sobre un compás lento bañado de estilizada ceremoniosidad, se centra en un lirismo. La miniatura “Fragments of life” brinda un recurso de lirismo pastoral en base al matrimonio del flotante sintetizador y las sobrias escalas de guitara acústica, siendo su función principal la de guiarnos hacia la emergencia de “Il difficile equilibrio tra Sorgenti d’energia”, tema que encarna el primer momento cumbre del disco. Su combinación de exquisito vitalismo e inspirada musculatura a la hora de hilar los diversos motifs que completan el conjunto melódico de la pieza sirven para exponer un recto ejercicio de esplendores y tensiones bajo un excelsamente inspirado ejercicio de sinfonismo. El solemne señorío que se impone en la sección final resulta vital para redondear la faena con admirable solvencia. Esto suena muy propio del peculiar universo italiano, tanto en su vieja escuela como en las áreas de las nuevas generaciones. “Ves Ml’ TaHghach” prosigue por la huella del fantástico tema que acaba de concluir y capitaliza las enormes vibraciones fastuosas que conforman su núcleo sonoro para darle un nuevo giro de tuerca vigoroso al paradigma del sinfonismo de tenor pesado cuya raigambre en la primera generación progresiva italiana.

 Las cosas viran hacia un esquema más cibernético con la consiguiente dupla de “Nexus” y “D.I.A.N.A.”, la cual ocupa un espacio total de 9 minutos. “Nexus” exhibe un clima abiertamente futurista donde los solos y ornamentos progresivos de los sintetizadores se encuadran en una peculiar mezcla del Vangelis de los 80s y Pink Floyd de la etapa del “The Division Bell”. Cuando los teclados pasan a centrarse en la creación de capas envolventes, el saxofón aporta unas florituras efectivas, y sí se anuncia el arribo de la sección cantada. Ésta pudo haber sido más larga pues el canto, sin ser particularmente virtuoso, encajaba muy bien dentro de la plasticidad cáusticamente plástica de la pieza. La canción está diseñada para que el canto tenga una presencia muy breve a fin de que pueda instalarse para el epílogo un envolvente pasaje de piano. Por su parte, “D.I.A.N.A.” (título que responde a las siglas de Domotic Interface Artificial Neurological Android) prosigue por esta línea cibernética e incluso ahonda en ella al modo de una cruza entre la dimensión electrónica de The Alan Parsons y Tangerine Dream. Como su motif es repetitivo, aquí sí notamos que hay un aprovechamiento justo del tiempo empleado. “Agata Lost In The Mirror Whale” es la pieza a cargo de devolver al ensamble de Taproban al sendero del sinfonismo, y lo hace promoviendo una soltura sobria donde la grandilocuencia de turno se deja insuflar de una luminosa serenidad. En los pasajes finales, la reinante serenidad se alimenta de una mesurada dosis de vigor en una suerte de fulgor climático que, de todas formas, habrá de desembocar en un breve momento de calma. “Entwinings” es un bello instrumental de corte Genesiano basado en orquestaciones mellotrónicas que se impulsan desde las escalas de piano que se explayan en el pilar. Se engaza este tema con el último del disco, el cual se titula “Octopus” y dura poco más de 6 ¼ minutos. Su prestancia extrovertida recibe herencias bien definidas de las piezas 3 y #4, con lo cual cumple con lo que parece ser su misión: completar el círculo del despliegue sonoro diseñado para el disco.



Por Miguel Scovino para Caja Musical

@MOCS29

@cajamusical_

jueves, 15 de junio de 2017

Reseñas musicales de junio

 Adjunto vamos con nuestras reseñas musicales del mes de julio. Esperamos las disfruten.

 Por Miguel Castillo Scovino para Caja Musical

1) Accordo Dei Contrari - Violato Intatto (Italia) El disco inicia con Folia Saxifraga, un auténtico prodigio de cómo alimentar una meticulosa arquitectura musical constante y vigor electrizante, aunque también dispone de algún breve pasaje de tenor tenue. El encuadre sostenido en la retroalimentación de teclado y batería ayuda a asentar sólidamente dicha arquitectura; por su parte, el saxo aprovecha algunos momentos para explayarse en un lucimiento individual que ayuda a preservar el momento del tema. Monodia, por su parte, despliega una exhibición un poco más comedida del persistente vigor sonoro con el cual está equipada la ingeniería sonora del grupo. Se destilan dosis más notorias de magna exquisitez en los revuelos de los vientos y los guitarreos. Cuando llega el turno de Blue-S, el grupo se dispone a jugar con un groove particularmente grácil mientras elabora una ambientación blues-rockera que bien nos puede hacer recordar a un curioso híbrido entre Area y Les Zeppelin. Shamash exhibe una dimensionalidad fusionesca de inspiración mediterránea a través de una gloriosa combinación de jazz-rock y psicodelia progresiva. El desarrollo temático se siente meticulosamente orquestado mientras los instrumentos dan rienda suelta a sus vigores individuales dentro del entramado orgánico. Idios Cosmos sirve para que la banda siga explorando nuevos matices dentro de su renovado esquema sonoro, y esta vez lo hace cruzando la elegante vitalidad de Monodia y la magia psicodélicamente exótica Shamash, añadiendo una dosis incrementada de sofisticación al bloque integral. 

E Verde È L'Ignoto Su Cui Corri en sus primeros instantes se revela como un viraje hacia recursos de flotante lirismo. En efecto, bajo la guía del matrimonio armónico de guitarra y piano eléctrico, el sencillo motif central se explaya en la instalación de una atmósfera relajada y etérea. La ilación del final de esta canción con los efectos de campaneo de iglesia que conforman Marienkirche impone un aura. Di Eccezione In Variante se encarga de devolvernos parte de las aristas más intensas del ideario musical del grupo: primero, con un talante razonablemente sobrio, el grupo arma un jam amable con el cual va agarrando viada para alzar un vuelo tremendo con una segundo jam en el que la garra se impone como un monarca místicamente luminoso. La guitarra ostenta un señorío bizarro situado a medio camino entre Robert Fripp y Mark Wingfield. Un tercer jam se encarga de clausurar la pieza con una perfecta mezcla de elegancia y nervio. Usil se instala majestuosamente en una dinámica jazz-progresiva cuyo esplendor ya quedó adecuadamente plasmado en los dos primeros temas del disco, aunque portando una mayor cercanía respecto al segundo. Eros Vs Anteros, la pieza más extensa con sus 10 minutos de duración. Esta monumental pieza abre instantáneamente sus flancos expresionistas bajo la guía de una modalidad arábiga en la creación del motif central: la guitarra vuelve a lucirse esplendorosamente mientras el complejo swing es manejado por la dupla rítmica de batería y sintetizador con una lúcida vibración marchosa, mientras que el posterior solo de órgano abre vías para que el bloque instrumental se torne más macizo a través de su incombustible enérgica fosforescencia. Cuando el saxo dirige una variante temática, el esplendor volcánico de la pieza adquiere una cadencia nueva en beneficio de sus ansias de sofisticación. A estas alturas, la cosa suena como un ágil híbrido de Zappa, Gentle Giant y Area. De esta manera, el terreno está preparado para que el pasaje final instaure un breve pasaje sostenido sobre un groove jazz-rockero de tenor funky y luego cambie un recurso de sutileza bucólica con el protagonismo de la guitarra acústica. Simplemente genial. 

Durando poco más de 7 minutos, Il Violato Intatto pone un magnífico broche de oro a un repertorio rutilante a través de una efectiva encrucijada entre el dinamismo aguerrido y los coloridos sobrios dentro de las recurrentes coordinadas extrovertidas. En la primera sección, los ornamentos de sintetizador preservan un talante contenido mientras la dupla rítmica persiste convincentemente en un swing apasionado y machacante. Para la segunda, el ensamble energiza la musicalidad en curso dentro de un esplendor aguerrido, finalizando todo con una crepuscular coda de saxofón. Violato Intatto es un triunfo absoluto, un nuevo triunfo de los imparables e implacables soldados de la vanguardia jazz-progresiva italiana que conforman Accordo Del Contrari. En el material de este nuevo disco soplan vientos nuevos que brindan aires transformadores para un espíritu aventurero que se mantiene intacto e imponente.





 2) Collapse - The Sleep In Me (Francia) Collapse se formó en la localidad francesa de Grenoble a inicios del año 2011: su trabajo más reciente, publicado en la segunda mitad del pasado mes de enero se titula The Sleep In Me. Este grupo comenzó como un trío conformado por el guitarrista Sebastien Pierron, el bajista Alexis Osseni y el baterista Anthony Barruel, mas actualmente se amplía con el ingreso del teclista Vincent Coutellier. El ahora cuarteto ha venido cultivando de forma consistente una ingeniosa modalidad ecléctica de rock progresivo pesado que incluye largas dosis de prog-metal, post-metal y psicodelia de inspiración space-rockera en su robusta ecuación sonora. El grupo cita a Porcupine Tree y Mogwai como algunas de sus principales referencias. Antes de The Sleep In Me publicaron un álbum homónimo en el año 2011 y un segundo titulado The Fall dos años después. Este nuevo disco tiene tanto una edición digital como en vinilo. 

 Durando poco menos de 6 ½ minutos, Opening Wound abre el repertorio con un despliegue de ágil vitalidad donde la luminosidad se erige como la fuerza dominante a lo largo de la creación e instauración del ambiente general. En una primera instancia se encarga de dirigir el bloque instrumental la guitarra mientras elabora sus gráciles fraseos en estricta complicidad con la dupla rítmica, pero mientras los teclados van llenando espacios con razonable sutileza, ocupará el centro protagónico en una segunda instancia marcada por un lirismo lánguido no ajeno al paradigma Floydiano. Ya para la sección final, la banda regresa al fulgor inicial enriqueciéndolo con el impacto recibido del interludio. Un gran tema de inicio, sin duda. Dura más el segundo tema del disco, Breathing Holes, el cual se prolonga por casi 9 ½ minutos. Este tema plantea un encuadre un poco más contenido en cuanto a la espiritualidad expresiva, siendo así que el grupo prefiere crear una atmósfera contemplativa desde el cual guiar el sofisticado desarrollo temático en curso. La alternancia entre momentos flotantes y aguerridos y el ocasional empleo de compases inusuales permiten a la banda mostrar su faz más convincentemente majestuosa, especialmente durante los últimos tres minutos. Sucediendo a este cénit, The Mental Room emerge para reforzar los ecos de sus aspectos más vivaces aunque con una fastuosidad ligeramente menos pronunciada. Que no se entienda esto como que queda totalmente opacado por Breathing Holes porque logra imponer su propia prestancia al modo de un microcosmos receptor de la ingeniería expansiva de su antecesor. 

 En el mismo centro del disco se sitúa A Labyrinth In The Void que cumple el rol de hacer un contrapunto a la rica extroversión de los tres primeros temas con la elaboración de una atmósfera de melancolía cobijada y solipsista, a veces rayana con lo minimalista. Los ornamentos de teclado y el compás inusual le dan al enclave sonoro una elegancia típicamente progresiva. Nos vamos acercando al final del disco cuando llegamos a una pieza que justamente se titula Closer To The End, antes de eso, Horla’ nos había mostrado un monólogo cinematográfico que cuando se instaura el jam central de Closer To The End, el cuarteto se deja llevar por la faceta más ligera de su propuesta musical. Sleep For Me,no es solo el tema más extenso del repertorio con sus 11 ¼ minutos de duración sino que también se encarga de darle un magnífico broche final. Con esta pieza, el grupo se dispone a gestar otro momento cumbre que bajo estas específicas circunstancias habrá de concretarse en un broche esplendorosamente dorado. Dicho fulgor empieza con un talante ensoñador y etéreo bajo la guía de las sobrias bases del piano eléctrico, siendo así que a partir de allí se crea un crescendo envolvente que despliega una grácil mezcla de la garra neurótica del post-metal y el groove distinguido del jazz-rock. Tras un primer falso final, el piano eléctrico, pronto a ser acompañado por la guitarra, reinstaura un clima inicialmente sosegado desde una introspección flotante hasta explotar cálidamente en un ejercicio dinámico de híbrido de post-rock y prog sinfónico en 5/4. Una segunda andanada de explosividad rockera nos abre una vía de fragor rockero mágico e impetuoso, aterrizando finalmente en una tercera instancia de cósmica languidez desde la que se focaliza la estructura intimista del epílogo. 

Todo esto fue The Sleep In Me, una excelente exhibición de inquietud creativa dentro del espíritu de la experimentación progresiva contemporánea en sus vertientes más pesadas. Collapse es un grupo al cual vale la pena prestar atención con la mente bien despierta.


 


3) Big Hogg - Gargoyles (Escocia) Big Hogg es originaria de Glasgow y cultiva una modalidad retro-progresiva donde confluyen los legados del Canterbury como la siempre añorada vanguardia psicodélica; también hay elementos de acid-folk y pop-rock en su propuesta, aunque éstos son minoritarios. El grupo debutó en 2015 con un disco homónimo, y ahora vuelve a la carga con Gargoyles. Las canciones de este disco no suelen ser muy largas: de hecho, solo hay una que supera la barrera de los 6 minutos mientras que las demás oscilan entre el medio minuto y los 4 ½ minutos de duración. 

Solitary Way da inicio al disco con una exhibición de musicalidades alegres y festivas desde las cuales se conjura una inaudita confluencia entre el universo de Caravan y la faceta más relajada de unos XTC. Luego sigue Vegan Mother's Day, una canción que no llega a los tres minutos de duración pero que se da buen abasto para exponernos un sólido ejercicio de grooves enérgicos al modo de una remodelación progresiva del estándar de Traffic. Con el arribo de Augogo, la instaura los primeros recursos de patente sofisticación musical al elaborar variantes rítmicas y una generosa dosis de disonancias a lo largo de su amable desarrollo temático: esto suena un poco a Cruved Air mezclado simultáneamente con Caravan y el cariz más juguetón de Soft Machine. Laudation exhibe un esquema instrumental señorial enraizado en un swing cauto, con lo cual el terreno está preparado para la subsiguiente emergencia de Star Of The Show: esta canción toma los resabios de talante señorial del instrumental precedente y los impulsa hacia una luminosidad ceremoniosa en la que confluyen la magia introspectiva de unos Tortoise, el pathos grisáceo de Portishead y las policromías osadas del paradigma de Zappa. Durando un poco más de 4 ¼ minutos, nos parece una pena que esta canción no tenga un arreglo más expansivo mientras llega el fade-out, pero es que el grupo está ahora listo para brindarnos Drunk On A Boat, una canción que sigue profundizando en la aureola de melancolía que a estas alturas del partido empieza a revolverse sobre sí misma para reestructurarse con una frescura nueva. En este caso, la nueva frescura viene de la mano de un empleo de swing bluesero y el hermanamiento del canto femenino y los fraseos de la guitarra. 

 La pequeña pieza Waiting For Luigi – dura menos de un minuto y medio – se construye en base al ensamble de vientos, un poco siguiendo la línea de ese inolvidable ensamble jazz-rockero británico que fue Nucleus. Con eso se abre la puerta al inminente ingreso de la canción más larga, la misma que se titula The Beast. Este tema ostenta una espiritualidad alegre pero parece esconder una actitud airada y oscura tanto en su poesía como en su intrigante estructura instrumental. El solo de guitarra que entra a tallar en algún lugar del medio es simplemente fabuloso y la armazón rítmica mantiene un pulso impoluto. Una vez más vuelven a nuestras mentes las referencias al paradigma de Curved Air. Gold And Silver, una canción que sigue en buena medida la huella de Drunk On A Boat pero con una prestancia un poco más radiante. Las amalgamas de los vientos y el elegantísimo solo de guitarra gestan una efectiva cúspide para el desarrollo temático. La dupla del instrumental Mercy y My Banana sirve para volver de lleno al contexto emocional de Star Of The Show: hay una suerte de premonición de los momentos más furiosos de la balada My Banana en el arreglo de vientos con el que se armó Mercy. Devil’s Egg encarna un nuevo viraje hacia la faceta más extrovertida de la propuesta grupal; se trata de un ejercicio de psicodelia punzante no ajena a la claridad melódica. El carácter machacante de las texturas de guitarra y el uso de un compás de 7/8 fundamentan el embrujo particular de esta canción. La miniatura Little Bear dura poco más de un minuto y cuarto y se encarga de poner el broche final al repertorio del disco: es una balada acústica sombría basada en las espartanas escalas de la guitarra acústica. 

Todo esto fue lo que nos brindó el repertorio de “Gargoyles”, un disco muy bello que sirve para mostrarnos sin lugar a dudad que los escoceses de Big Hogg están asentados en un terreno muy firme para realizar su misión de insuflar aires nuevos a la escena mundial del variopinto rock progresivo con algunas oportunas estrategias de veneración y retoque de varios referentes de la primera escuela del género. Muy recomendable.

 

4) Cheer-Accident - Putting Off Death (Estados Unidos) La pieza que abre el disco es también la más extensa del mismo: dura casi 11 ½ minutos: Language Is. Comenzando con una base voz y piano, la canción abre un amplio campo para una languidez densa que se refuerza al poco rato con el aumento del núcleo instrumental. El aire de dejadez emocional se sitúa a medio camino entre el misterio y la melancolía hasta que un rotundo viraje a un clima de tensión aguerrida y oscurantista entra a tallar con brillante insolencia a poco de superada la barrera del tercer minuto y medio. A partir de allí, la banda se dispone a navegar cómodamente a través de las oscurantistas aguas de los paradigmas de Univers Zero, Guapo y Thinking Plague. En ciertos pasajes, el ahora reinante oscurantismo se retuerce en su propia pesadez como si estuviese ocurriendo una guerra del sonido. Un segundo viraje temático que tiene lugar antes de llegar al séptimo minuto y medio nos lleva a un nuevo pasaje que suena a una irreverente traducción Zappiana del estándar de I Am The Walrus de los Beatles. Los arreglos de bronces ostentan una aureola traviesa mientras que el bloque instrumental está sujeto al arribo de cualquier interferencia radical que deconstruya todo sin una molécula de misericordia; es justamente la última interferencia la que se encarga de clausurar la pieza. Tras este grandilocuente ejercicio de variados dinamismos avant-progresivos debe aparecer un tema que pueda soportar la carga de esta herencia inmediata. Immanence es uno de lirismo grácil y etéreo, al modo de una canción serena gestada desde un amable juego de disonancias que se deja transportar sobre un llamativo groove pop-rockero. Si imaginamos una canción perdida de Kate Bush de principios de los ochenta que ha sido remodelada por Cocteau Twins movidos por su lado romántico, pues nos podemos hacer una buena idea de a qué suena Immanence. En la ilación de estos dos primeros temas de Putting Off Death hemos gozado de un cénit continuo que se ha extendido por más de 15 ½ minutos. 

 Los siguientes 7 ½ minutos del disco están ocupados por la dupla de Wishful Breathing y Falling World: la verdad que los títulos de por sí son muy llamativos, testimonios de la faceta más angustiada del nihilismo. Básicamente, Wishful Breathing se encarga de reiterar las acentuaciones etéreas esenciales de la canción precedente mientras emplea un incrementado vitalismo deconstructivo en su desarrollo temático. Elaborando inquietas atmósferas flotantes al modo de un híbrido entre Can y Art Bears, la banda logra crear algo muy raro: una semi balada para tiempos post apocalítpicos. Por su parte, Falling World se enfila por un sendero más adusto donde los fieros guitarreos espartanos y las bizarramente cálidas vibraciones de la dupla rítmica gestan un puente entre la arrogante perspicacia de This Heat y la oscura visceralidad de Present. More Or Less desarrolla una labor de amena corrosión de ritmos y ambientes tropicales bajo una premisa avant-progresiva dentro de una ingeniería sonora evocativa que hace recordar un poco a lo que hacían Kayo Dot. Con la dupla de Lifetime Guarantee y Hymn llegamos a las instancias finales del disco: doce minutos y pico de exquisita gloria musical que construyen otro clímax fundamental para el repertorio integral, esta vez afincado en las aristas más centradamente melódicas del versátil ideario grupal. Es hora de dejar que impere el lirismo expresionista. En efecto, Lifetime Guarantee desarrolla un entusiasta viaje polícromo donde las musicalidades en curso exponen una fastuosidad relativamente contenida, muy al estilo sinfónico. La sección cantada inicial fluye con holgada soltura mientras que los complejos pasajes posteriores se van ajustando a través de una ingeniería juguetona que, no siendo ajena a cierta densidad extravagante, se siente mayormente jovial. Finalmente, Hymn se explaya en un esquema jazz-rockero semilento para su cuerpo central: el canto emana una inocultable aura nostálgica mientras el bloque instrumental gesta un engarce sobrio y, en cierta forma, etéreo. Hay un breve pasaje en el que la orquestación amenaza con inundarnos con una terrorífica neblina, pero en realidad se trata solo un momento de nerviosa intensidad en medio del predominante relax contemplativo.


 

sábado, 10 de junio de 2017

#VdeVerguenza

#VdeVerguenza.

Invito a todos mis amigos y conocidos EN EL MUNDO a sacarse una foto, haciendo la letra "V" con las manos en la cara.

Una letra que no solo representa la vergüenza que es el gobierno, sino también la esperanza de una Venezuela mejor. Marquen la localización de la foto en el Palacio de Miraflores y por favor usen el hashtag #VdeVerguenza. Juntos, daremos voz a los miles de venezolanos que están siendo callados, no nos detendrán.

Gracias!



Para mas INFO visitanos en Instagram y Twitter @cajamusical_



jueves, 1 de junio de 2017

Pearl Jam en vivo en Tampa, FL

Estuvimos el 11 de abril de 2016 en el Amalie Arena de Tampa, FL disfrutando del concierto de Pearl Jam conmemorando el 25 aniversario de su disco debut, TEN.

Aquí algunos tracks, disculpen la calidad de la grabación vía smartphone.

Set list:

Even Flow
Daughter
(with 'Another Brick in the Wall' (Pink Floyd)
Jeremy
Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town
Imagine
(John Lennon cover)
Alive
Baba O'Riley


LINK AUDIO:

http://mx.ivoox.com/es/pearl-jam-live-audios-mp3_rf_19024854_1.html