martes, 15 de agosto de 2017

Reseñas Musicales de Agosto

1) Kant Freud Kafka – Onírico (España)

 En casi 9 ½ minutos, “Insomnio de una noche de verano” abre el repertorio con una elegancia magnífica cuyas múltiples dimensiones de musicalidad muestra autoridad integral. El dinamismo recurrente de la pieza es sigiloso y ceremonioso, pero siempre late ahí la tensión de irrupción de algo que nos haga levitar o despertar. La primera sección está dirigida por los fraseos de piano mientras las maderas elaboran sobrias florituras; una segunda sección nos lleva por un sendero cósmico donde los paradigmas del Pink Floyd de mediados de los 70s, Univers Zero y el Genesis clásico se combina para pintar un solvente paisaje de intensa interioridad. El solo de guitarra resulta fundamental para gestar una auténtica empuje expresivo en medio de este paisaje musical. Sigue “Dulces sueños”, el cual se ejecuta inicialmente como desembocadura del etéreo epílogo de la pieza de inicio. Esta vez nos movemos conscientemente en territorio académico, realzándose el aspecto sinfónico del lenguaje progresivo pero con un énfasis en atmósferas llenas de incertidumbre racional y decadencia emocional. La tercera pieza del álbum es también la más extensa del mismo con sus casi 11 minutos de duración, “És quan dormo que hi veig clar”. El título es claramente desafiante ante los monstruos de la razón al reivindicar que la claridad exenta de artificios y monstruosidades llega con la entrega total a lo onírico, y mucho de ello se refleja en el esquema sonoro diseñado específicamente para la pieza en cuestión. Este track comienza en medio de una neblina grisácea penetrada por una densidad que tiene algo de relajante y también, por contraste, algo de inquietante. En una segunda instancia, el tema vira hacia un clima de rock lento bañado por aguas progresivamente estilizadas que se sitúa a medio camino entre el estándar de Camel. Cuando las cosas se tornan realmente intensas, la fiereza rockera siempre latente se hace patente con una hidalguía atrapante: lo que suena en este momento es una perfecta cruza de retro-prog y prog-metal meticulosamente adornado por lo melódico.

 “Vida y muerte” exhibe un nuevo ejercicio de porte progresivo bajo el impacto de la segunda sección de “Insomnio de una noche de verano” más el esplendor esencial de la canción precedente, sale bien parado de tal misión. En la parte cantada se da un manifiesto claro de la genialidad creativa del grupo a la hora de desarrollar climas inquietantes bajo una atmósfera relativamente sutil. Los arreglos de cuerdas y la interacción de piano se juntan en una contundente armadura sónica que más parece producto del arte de la imagen que del arte del ruido. “A nightmare on major St.” Desarrolla una ambientación semejante a varios estándares de los últimos discos de Porcupine Tree. El asunto pinta ágil y denso simultáneamente, y en el caso de la pieza que se está mostrando ante nuestros oídos, también se nota un acento melancólico en el canto masculino, dejándose lo mágico para el canto femenino. Justamente esta dupla vocal proporciona una vitalista vibración teatral. “Awakenings”, hereda en su prólogo buena parte de la melancolía ceremoniosa de la pieza precedente. Pero nos toma por sorpresa un viraje hacia lo sinfónico pero con la presencia de las cuerdas folclóricas también adquieren un agradable matiz pastoril. Los factores aflamencados de guitarra española y zapateo se asientan naturalmente en medio de los respectivos solos de guitarra y de sintetizador. Definitivamente, la poderosa aura de esplendor que transmite el bloque instrumental en curso refleja una atmósfera de nuevo amanecer, una nueva luz que emerge para obligarnos a despertar y abrir los ojos.

 Onírico muestra una evolución de la visión musical de Kant Freud Kafka hacia facetas más atmosféricas e inquietantes que el ensamble se ha planteado como su norte particular dentro de las diversas posibilidades. Su música aspira a tener una cualidad narrativa en su cosmos de estrategias musicales, y en tal sentido, este disco encarna un cumplimiento cabal de esta ambición estética.




2) Nau Aletheia - Los misterios de Eleusis (Argentina)

 Los argentinos de Nau Aletheia debutan con primer trabajo de larga duración, previamente habían publicado previamente un EP en el año 2016, pero es ahora que se da el verdadero develamiento del grupo (y no olvidemos que aletheia significa verdad como develamiento en la tradición de la filosofía griega antigua). Su propuesta es ecléctica con una versátil apertura a lo sinfónico, lo Crimsoniano y lo fusionesco, abriéndose también a recursos pastorales, y de cámara contemporánea con una gracilidad bien compacta. Como se puede anticipar, el grupo apuesta por articular una meticulosa ingeniería de sonoridades polícromas.

 La dupla “Nordenskjöld” e “Infancia Diamantina” ocupa los casi primeros 12 minutos del álbum tomando por asalto a nuestros sentidos y cautivándolos en una experiencia melómana pletórica. Las ilaciones multitemáticas están armadas con un espíritu valiente y un desparpajo osado, siempre mediando la inteligencia para que la espiral arquitectónica en curso pueda engranar todos los diversos recursos sonoros en una unidad. En el caso “Nordenskjöld” se da prioridad del factor oscurantista, la misma que sabe otorgar a la abrumadora densidad reinante un aura exquisita. Una vez plasmada esta espiritualidad inquietante, “Infancia Diamantina” emerge en un viraje hacia un lirismo sereno de talante contemplativo, aunque cabe acotar que dicho viraje no es radical pues hay espacios momentáneos para nuevas manifestaciones de aguerrida musculatura; dichos espacios no son interrupciones sino matices refrescantes inesperados. Con “Fotofobia” las cosas solo pueden ir engrandeciendo su majestuosidad esencial. La estructura general de esta pieza se centra en el predominio de un sinfonismo elástico y frondoso, situado a medio camino entre lo otoñal y lo siniestro pero manejado con una delicadeza tal que nunca llega a lo chocantemente tétrico. Con el empleo de un breve interludio en clave de hard rock y de una prestancia vitalista en el ceremonioso epílogo. “La Semana” explora otras facetas más ágiles de la polivalente agenda musical de Nau Alethela. Esta vez es el dinamismo propio del discurso jazz-rockero que se encarga de asentar el sofisticado groove de la pieza siendo así que su diagrama melódico se beneficia con una refrescante vivacidad. Los fraseos del violín, que en los temas 1 y 3 se centraban en matices densos, ahora exhiben una plasticidad fulgurosa. El solo de saxo que entra a tallar en algún momento funciona como complemento perfecto para el violín.

 “Octaedro” sigue en cierta medida la senda trazada por la pieza precedente pero con una robustez rockera más pronunciada y un groove un poco más directo, tanto en los pasajes aguerridos como en los más calmados. Se puede decir que aquí se notan tanto los legados del sinfonismo italiano como las confluencias con el prog argentino contemporáneo. Este tema goza de un gancho irresistible. Con el engarce de la miniatura “Interludio” y “Mates” tenemos un breve momento de placidez bajo la guía de la guitarra acústica antes de que el grupo vuelva a explorar los motivos más vibrantes de su eclecticismo. “Mates” puede muy bien describirse como una inspirada síntesis de los temas 1, 3 y 5, con un cierto predominio de la aureola lírica del segundo de éstos. “Y el Verano dejó una brisa” se muestra una bellísima pieza que nos remite al paradigma de Anthony Phillips con etéreos añadidos que parecen inspirados en el discurso post-rockero, aunque con un matiz sinfónico inocultable. Una vez más, tenemos aquí una pieza cautivadora que nos deja deseando que se hubiese extendido un poco más, pero bueno, el disco tiene que seguir adelante y ahora llega el turno de “Sangre de Estatua”. Este tema tampoco está nada mal, y de hecho, parece que instaura otro momento cumbre con su gallardía melódica, la cual tiene mucho de Cameliana y Genesiana mientras se complace en manifestar su estilizada solidez sonora. El broche de oro de “Los misterios de Eleusis” llega con la dupla de “Infancia Diamantina (Reprise)” y “Menocchio (A Domenico Scandella)”: como es de esperar, la primera de estas piezas da un nuevo giro de tuerca a la faceta pastoral del grupo, mientras que la segunda nos brinda un épico ejercicio de restauración del legado de los inolvidables M.IA. en una ubérrima exhibición de exuberancia melódica. Hay ciertos lugares estratégicos para instalar alguno que otro truco extravagante; también están los arreglos de madera usados para enriquecer generosamente al solventemente afirmado núcleo temático. Un enorme cierre para el disco, sin duda.



  
3) Taproban - Per Aspera Ad Astra (Italia)

 El disco comienza a lo grande con “Outside Nowhere”, tema que dura nada menos que un cuarto de hora. Despliegue sinfónico regido bajo las pautas de las viejas escuelas de Genesis y Le Orme, y caracterizado por una majestuosidad envolvente y serena, el cuerpo central se instala poco después a punta de ferviente luminosidad manierista en la que las persistentes influencias de Le Orme ahora se alimentan de añadidos toques al estilo de sus compatriotas de Metamorfosi METAMORFOSI y el modelo Yessiano. Luego sigue otro motif en 9/8 donde el grupo explora unos matices más sobrios de su persistente pomposidad, casi haciendo una cruza entre Genesis GENESIS y Triumvirat. Su función es la de exponer un pasaje expresionista motivado por una especie de relax contemplativo antes de que la fastuosidad manierista vuelva al ruedo en todo su esplendor. Finalmente, el epílogo, construido sobre un compás lento bañado de estilizada ceremoniosidad, se centra en un lirismo. La miniatura “Fragments of life” brinda un recurso de lirismo pastoral en base al matrimonio del flotante sintetizador y las sobrias escalas de guitara acústica, siendo su función principal la de guiarnos hacia la emergencia de “Il difficile equilibrio tra Sorgenti d’energia”, tema que encarna el primer momento cumbre del disco. Su combinación de exquisito vitalismo e inspirada musculatura a la hora de hilar los diversos motifs que completan el conjunto melódico de la pieza sirven para exponer un recto ejercicio de esplendores y tensiones bajo un excelsamente inspirado ejercicio de sinfonismo. El solemne señorío que se impone en la sección final resulta vital para redondear la faena con admirable solvencia. Esto suena muy propio del peculiar universo italiano, tanto en su vieja escuela como en las áreas de las nuevas generaciones. “Ves Ml’ TaHghach” prosigue por la huella del fantástico tema que acaba de concluir y capitaliza las enormes vibraciones fastuosas que conforman su núcleo sonoro para darle un nuevo giro de tuerca vigoroso al paradigma del sinfonismo de tenor pesado cuya raigambre en la primera generación progresiva italiana.

 Las cosas viran hacia un esquema más cibernético con la consiguiente dupla de “Nexus” y “D.I.A.N.A.”, la cual ocupa un espacio total de 9 minutos. “Nexus” exhibe un clima abiertamente futurista donde los solos y ornamentos progresivos de los sintetizadores se encuadran en una peculiar mezcla del Vangelis de los 80s y Pink Floyd de la etapa del “The Division Bell”. Cuando los teclados pasan a centrarse en la creación de capas envolventes, el saxofón aporta unas florituras efectivas, y sí se anuncia el arribo de la sección cantada. Ésta pudo haber sido más larga pues el canto, sin ser particularmente virtuoso, encajaba muy bien dentro de la plasticidad cáusticamente plástica de la pieza. La canción está diseñada para que el canto tenga una presencia muy breve a fin de que pueda instalarse para el epílogo un envolvente pasaje de piano. Por su parte, “D.I.A.N.A.” (título que responde a las siglas de Domotic Interface Artificial Neurological Android) prosigue por esta línea cibernética e incluso ahonda en ella al modo de una cruza entre la dimensión electrónica de The Alan Parsons y Tangerine Dream. Como su motif es repetitivo, aquí sí notamos que hay un aprovechamiento justo del tiempo empleado. “Agata Lost In The Mirror Whale” es la pieza a cargo de devolver al ensamble de Taproban al sendero del sinfonismo, y lo hace promoviendo una soltura sobria donde la grandilocuencia de turno se deja insuflar de una luminosa serenidad. En los pasajes finales, la reinante serenidad se alimenta de una mesurada dosis de vigor en una suerte de fulgor climático que, de todas formas, habrá de desembocar en un breve momento de calma. “Entwinings” es un bello instrumental de corte Genesiano basado en orquestaciones mellotrónicas que se impulsan desde las escalas de piano que se explayan en el pilar. Se engaza este tema con el último del disco, el cual se titula “Octopus” y dura poco más de 6 ¼ minutos. Su prestancia extrovertida recibe herencias bien definidas de las piezas 3 y #4, con lo cual cumple con lo que parece ser su misión: completar el círculo del despliegue sonoro diseñado para el disco.



Por Miguel Scovino para Caja Musical

@MOCS29

@cajamusical_

jueves, 15 de junio de 2017

Reseñas musicales de junio

 Adjunto vamos con nuestras reseñas musicales del mes de julio. Esperamos las disfruten.

 Por Miguel Castillo Scovino para Caja Musical

1) Accordo Dei Contrari - Violato Intatto (Italia) El disco inicia con Folia Saxifraga, un auténtico prodigio de cómo alimentar una meticulosa arquitectura musical constante y vigor electrizante, aunque también dispone de algún breve pasaje de tenor tenue. El encuadre sostenido en la retroalimentación de teclado y batería ayuda a asentar sólidamente dicha arquitectura; por su parte, el saxo aprovecha algunos momentos para explayarse en un lucimiento individual que ayuda a preservar el momento del tema. Monodia, por su parte, despliega una exhibición un poco más comedida del persistente vigor sonoro con el cual está equipada la ingeniería sonora del grupo. Se destilan dosis más notorias de magna exquisitez en los revuelos de los vientos y los guitarreos. Cuando llega el turno de Blue-S, el grupo se dispone a jugar con un groove particularmente grácil mientras elabora una ambientación blues-rockera que bien nos puede hacer recordar a un curioso híbrido entre Area y Les Zeppelin. Shamash exhibe una dimensionalidad fusionesca de inspiración mediterránea a través de una gloriosa combinación de jazz-rock y psicodelia progresiva. El desarrollo temático se siente meticulosamente orquestado mientras los instrumentos dan rienda suelta a sus vigores individuales dentro del entramado orgánico. Idios Cosmos sirve para que la banda siga explorando nuevos matices dentro de su renovado esquema sonoro, y esta vez lo hace cruzando la elegante vitalidad de Monodia y la magia psicodélicamente exótica Shamash, añadiendo una dosis incrementada de sofisticación al bloque integral. 

E Verde È L'Ignoto Su Cui Corri en sus primeros instantes se revela como un viraje hacia recursos de flotante lirismo. En efecto, bajo la guía del matrimonio armónico de guitarra y piano eléctrico, el sencillo motif central se explaya en la instalación de una atmósfera relajada y etérea. La ilación del final de esta canción con los efectos de campaneo de iglesia que conforman Marienkirche impone un aura. Di Eccezione In Variante se encarga de devolvernos parte de las aristas más intensas del ideario musical del grupo: primero, con un talante razonablemente sobrio, el grupo arma un jam amable con el cual va agarrando viada para alzar un vuelo tremendo con una segundo jam en el que la garra se impone como un monarca místicamente luminoso. La guitarra ostenta un señorío bizarro situado a medio camino entre Robert Fripp y Mark Wingfield. Un tercer jam se encarga de clausurar la pieza con una perfecta mezcla de elegancia y nervio. Usil se instala majestuosamente en una dinámica jazz-progresiva cuyo esplendor ya quedó adecuadamente plasmado en los dos primeros temas del disco, aunque portando una mayor cercanía respecto al segundo. Eros Vs Anteros, la pieza más extensa con sus 10 minutos de duración. Esta monumental pieza abre instantáneamente sus flancos expresionistas bajo la guía de una modalidad arábiga en la creación del motif central: la guitarra vuelve a lucirse esplendorosamente mientras el complejo swing es manejado por la dupla rítmica de batería y sintetizador con una lúcida vibración marchosa, mientras que el posterior solo de órgano abre vías para que el bloque instrumental se torne más macizo a través de su incombustible enérgica fosforescencia. Cuando el saxo dirige una variante temática, el esplendor volcánico de la pieza adquiere una cadencia nueva en beneficio de sus ansias de sofisticación. A estas alturas, la cosa suena como un ágil híbrido de Zappa, Gentle Giant y Area. De esta manera, el terreno está preparado para que el pasaje final instaure un breve pasaje sostenido sobre un groove jazz-rockero de tenor funky y luego cambie un recurso de sutileza bucólica con el protagonismo de la guitarra acústica. Simplemente genial. 

Durando poco más de 7 minutos, Il Violato Intatto pone un magnífico broche de oro a un repertorio rutilante a través de una efectiva encrucijada entre el dinamismo aguerrido y los coloridos sobrios dentro de las recurrentes coordinadas extrovertidas. En la primera sección, los ornamentos de sintetizador preservan un talante contenido mientras la dupla rítmica persiste convincentemente en un swing apasionado y machacante. Para la segunda, el ensamble energiza la musicalidad en curso dentro de un esplendor aguerrido, finalizando todo con una crepuscular coda de saxofón. Violato Intatto es un triunfo absoluto, un nuevo triunfo de los imparables e implacables soldados de la vanguardia jazz-progresiva italiana que conforman Accordo Del Contrari. En el material de este nuevo disco soplan vientos nuevos que brindan aires transformadores para un espíritu aventurero que se mantiene intacto e imponente.





 2) Collapse - The Sleep In Me (Francia) Collapse se formó en la localidad francesa de Grenoble a inicios del año 2011: su trabajo más reciente, publicado en la segunda mitad del pasado mes de enero se titula The Sleep In Me. Este grupo comenzó como un trío conformado por el guitarrista Sebastien Pierron, el bajista Alexis Osseni y el baterista Anthony Barruel, mas actualmente se amplía con el ingreso del teclista Vincent Coutellier. El ahora cuarteto ha venido cultivando de forma consistente una ingeniosa modalidad ecléctica de rock progresivo pesado que incluye largas dosis de prog-metal, post-metal y psicodelia de inspiración space-rockera en su robusta ecuación sonora. El grupo cita a Porcupine Tree y Mogwai como algunas de sus principales referencias. Antes de The Sleep In Me publicaron un álbum homónimo en el año 2011 y un segundo titulado The Fall dos años después. Este nuevo disco tiene tanto una edición digital como en vinilo. 

 Durando poco menos de 6 ½ minutos, Opening Wound abre el repertorio con un despliegue de ágil vitalidad donde la luminosidad se erige como la fuerza dominante a lo largo de la creación e instauración del ambiente general. En una primera instancia se encarga de dirigir el bloque instrumental la guitarra mientras elabora sus gráciles fraseos en estricta complicidad con la dupla rítmica, pero mientras los teclados van llenando espacios con razonable sutileza, ocupará el centro protagónico en una segunda instancia marcada por un lirismo lánguido no ajeno al paradigma Floydiano. Ya para la sección final, la banda regresa al fulgor inicial enriqueciéndolo con el impacto recibido del interludio. Un gran tema de inicio, sin duda. Dura más el segundo tema del disco, Breathing Holes, el cual se prolonga por casi 9 ½ minutos. Este tema plantea un encuadre un poco más contenido en cuanto a la espiritualidad expresiva, siendo así que el grupo prefiere crear una atmósfera contemplativa desde el cual guiar el sofisticado desarrollo temático en curso. La alternancia entre momentos flotantes y aguerridos y el ocasional empleo de compases inusuales permiten a la banda mostrar su faz más convincentemente majestuosa, especialmente durante los últimos tres minutos. Sucediendo a este cénit, The Mental Room emerge para reforzar los ecos de sus aspectos más vivaces aunque con una fastuosidad ligeramente menos pronunciada. Que no se entienda esto como que queda totalmente opacado por Breathing Holes porque logra imponer su propia prestancia al modo de un microcosmos receptor de la ingeniería expansiva de su antecesor. 

 En el mismo centro del disco se sitúa A Labyrinth In The Void que cumple el rol de hacer un contrapunto a la rica extroversión de los tres primeros temas con la elaboración de una atmósfera de melancolía cobijada y solipsista, a veces rayana con lo minimalista. Los ornamentos de teclado y el compás inusual le dan al enclave sonoro una elegancia típicamente progresiva. Nos vamos acercando al final del disco cuando llegamos a una pieza que justamente se titula Closer To The End, antes de eso, Horla’ nos había mostrado un monólogo cinematográfico que cuando se instaura el jam central de Closer To The End, el cuarteto se deja llevar por la faceta más ligera de su propuesta musical. Sleep For Me,no es solo el tema más extenso del repertorio con sus 11 ¼ minutos de duración sino que también se encarga de darle un magnífico broche final. Con esta pieza, el grupo se dispone a gestar otro momento cumbre que bajo estas específicas circunstancias habrá de concretarse en un broche esplendorosamente dorado. Dicho fulgor empieza con un talante ensoñador y etéreo bajo la guía de las sobrias bases del piano eléctrico, siendo así que a partir de allí se crea un crescendo envolvente que despliega una grácil mezcla de la garra neurótica del post-metal y el groove distinguido del jazz-rock. Tras un primer falso final, el piano eléctrico, pronto a ser acompañado por la guitarra, reinstaura un clima inicialmente sosegado desde una introspección flotante hasta explotar cálidamente en un ejercicio dinámico de híbrido de post-rock y prog sinfónico en 5/4. Una segunda andanada de explosividad rockera nos abre una vía de fragor rockero mágico e impetuoso, aterrizando finalmente en una tercera instancia de cósmica languidez desde la que se focaliza la estructura intimista del epílogo. 

Todo esto fue The Sleep In Me, una excelente exhibición de inquietud creativa dentro del espíritu de la experimentación progresiva contemporánea en sus vertientes más pesadas. Collapse es un grupo al cual vale la pena prestar atención con la mente bien despierta.


 


3) Big Hogg - Gargoyles (Escocia) Big Hogg es originaria de Glasgow y cultiva una modalidad retro-progresiva donde confluyen los legados del Canterbury como la siempre añorada vanguardia psicodélica; también hay elementos de acid-folk y pop-rock en su propuesta, aunque éstos son minoritarios. El grupo debutó en 2015 con un disco homónimo, y ahora vuelve a la carga con Gargoyles. Las canciones de este disco no suelen ser muy largas: de hecho, solo hay una que supera la barrera de los 6 minutos mientras que las demás oscilan entre el medio minuto y los 4 ½ minutos de duración. 

Solitary Way da inicio al disco con una exhibición de musicalidades alegres y festivas desde las cuales se conjura una inaudita confluencia entre el universo de Caravan y la faceta más relajada de unos XTC. Luego sigue Vegan Mother's Day, una canción que no llega a los tres minutos de duración pero que se da buen abasto para exponernos un sólido ejercicio de grooves enérgicos al modo de una remodelación progresiva del estándar de Traffic. Con el arribo de Augogo, la instaura los primeros recursos de patente sofisticación musical al elaborar variantes rítmicas y una generosa dosis de disonancias a lo largo de su amable desarrollo temático: esto suena un poco a Cruved Air mezclado simultáneamente con Caravan y el cariz más juguetón de Soft Machine. Laudation exhibe un esquema instrumental señorial enraizado en un swing cauto, con lo cual el terreno está preparado para la subsiguiente emergencia de Star Of The Show: esta canción toma los resabios de talante señorial del instrumental precedente y los impulsa hacia una luminosidad ceremoniosa en la que confluyen la magia introspectiva de unos Tortoise, el pathos grisáceo de Portishead y las policromías osadas del paradigma de Zappa. Durando un poco más de 4 ¼ minutos, nos parece una pena que esta canción no tenga un arreglo más expansivo mientras llega el fade-out, pero es que el grupo está ahora listo para brindarnos Drunk On A Boat, una canción que sigue profundizando en la aureola de melancolía que a estas alturas del partido empieza a revolverse sobre sí misma para reestructurarse con una frescura nueva. En este caso, la nueva frescura viene de la mano de un empleo de swing bluesero y el hermanamiento del canto femenino y los fraseos de la guitarra. 

 La pequeña pieza Waiting For Luigi – dura menos de un minuto y medio – se construye en base al ensamble de vientos, un poco siguiendo la línea de ese inolvidable ensamble jazz-rockero británico que fue Nucleus. Con eso se abre la puerta al inminente ingreso de la canción más larga, la misma que se titula The Beast. Este tema ostenta una espiritualidad alegre pero parece esconder una actitud airada y oscura tanto en su poesía como en su intrigante estructura instrumental. El solo de guitarra que entra a tallar en algún lugar del medio es simplemente fabuloso y la armazón rítmica mantiene un pulso impoluto. Una vez más vuelven a nuestras mentes las referencias al paradigma de Curved Air. Gold And Silver, una canción que sigue en buena medida la huella de Drunk On A Boat pero con una prestancia un poco más radiante. Las amalgamas de los vientos y el elegantísimo solo de guitarra gestan una efectiva cúspide para el desarrollo temático. La dupla del instrumental Mercy y My Banana sirve para volver de lleno al contexto emocional de Star Of The Show: hay una suerte de premonición de los momentos más furiosos de la balada My Banana en el arreglo de vientos con el que se armó Mercy. Devil’s Egg encarna un nuevo viraje hacia la faceta más extrovertida de la propuesta grupal; se trata de un ejercicio de psicodelia punzante no ajena a la claridad melódica. El carácter machacante de las texturas de guitarra y el uso de un compás de 7/8 fundamentan el embrujo particular de esta canción. La miniatura Little Bear dura poco más de un minuto y cuarto y se encarga de poner el broche final al repertorio del disco: es una balada acústica sombría basada en las espartanas escalas de la guitarra acústica. 

Todo esto fue lo que nos brindó el repertorio de “Gargoyles”, un disco muy bello que sirve para mostrarnos sin lugar a dudad que los escoceses de Big Hogg están asentados en un terreno muy firme para realizar su misión de insuflar aires nuevos a la escena mundial del variopinto rock progresivo con algunas oportunas estrategias de veneración y retoque de varios referentes de la primera escuela del género. Muy recomendable.

 

4) Cheer-Accident - Putting Off Death (Estados Unidos) La pieza que abre el disco es también la más extensa del mismo: dura casi 11 ½ minutos: Language Is. Comenzando con una base voz y piano, la canción abre un amplio campo para una languidez densa que se refuerza al poco rato con el aumento del núcleo instrumental. El aire de dejadez emocional se sitúa a medio camino entre el misterio y la melancolía hasta que un rotundo viraje a un clima de tensión aguerrida y oscurantista entra a tallar con brillante insolencia a poco de superada la barrera del tercer minuto y medio. A partir de allí, la banda se dispone a navegar cómodamente a través de las oscurantistas aguas de los paradigmas de Univers Zero, Guapo y Thinking Plague. En ciertos pasajes, el ahora reinante oscurantismo se retuerce en su propia pesadez como si estuviese ocurriendo una guerra del sonido. Un segundo viraje temático que tiene lugar antes de llegar al séptimo minuto y medio nos lleva a un nuevo pasaje que suena a una irreverente traducción Zappiana del estándar de I Am The Walrus de los Beatles. Los arreglos de bronces ostentan una aureola traviesa mientras que el bloque instrumental está sujeto al arribo de cualquier interferencia radical que deconstruya todo sin una molécula de misericordia; es justamente la última interferencia la que se encarga de clausurar la pieza. Tras este grandilocuente ejercicio de variados dinamismos avant-progresivos debe aparecer un tema que pueda soportar la carga de esta herencia inmediata. Immanence es uno de lirismo grácil y etéreo, al modo de una canción serena gestada desde un amable juego de disonancias que se deja transportar sobre un llamativo groove pop-rockero. Si imaginamos una canción perdida de Kate Bush de principios de los ochenta que ha sido remodelada por Cocteau Twins movidos por su lado romántico, pues nos podemos hacer una buena idea de a qué suena Immanence. En la ilación de estos dos primeros temas de Putting Off Death hemos gozado de un cénit continuo que se ha extendido por más de 15 ½ minutos. 

 Los siguientes 7 ½ minutos del disco están ocupados por la dupla de Wishful Breathing y Falling World: la verdad que los títulos de por sí son muy llamativos, testimonios de la faceta más angustiada del nihilismo. Básicamente, Wishful Breathing se encarga de reiterar las acentuaciones etéreas esenciales de la canción precedente mientras emplea un incrementado vitalismo deconstructivo en su desarrollo temático. Elaborando inquietas atmósferas flotantes al modo de un híbrido entre Can y Art Bears, la banda logra crear algo muy raro: una semi balada para tiempos post apocalítpicos. Por su parte, Falling World se enfila por un sendero más adusto donde los fieros guitarreos espartanos y las bizarramente cálidas vibraciones de la dupla rítmica gestan un puente entre la arrogante perspicacia de This Heat y la oscura visceralidad de Present. More Or Less desarrolla una labor de amena corrosión de ritmos y ambientes tropicales bajo una premisa avant-progresiva dentro de una ingeniería sonora evocativa que hace recordar un poco a lo que hacían Kayo Dot. Con la dupla de Lifetime Guarantee y Hymn llegamos a las instancias finales del disco: doce minutos y pico de exquisita gloria musical que construyen otro clímax fundamental para el repertorio integral, esta vez afincado en las aristas más centradamente melódicas del versátil ideario grupal. Es hora de dejar que impere el lirismo expresionista. En efecto, Lifetime Guarantee desarrolla un entusiasta viaje polícromo donde las musicalidades en curso exponen una fastuosidad relativamente contenida, muy al estilo sinfónico. La sección cantada inicial fluye con holgada soltura mientras que los complejos pasajes posteriores se van ajustando a través de una ingeniería juguetona que, no siendo ajena a cierta densidad extravagante, se siente mayormente jovial. Finalmente, Hymn se explaya en un esquema jazz-rockero semilento para su cuerpo central: el canto emana una inocultable aura nostálgica mientras el bloque instrumental gesta un engarce sobrio y, en cierta forma, etéreo. Hay un breve pasaje en el que la orquestación amenaza con inundarnos con una terrorífica neblina, pero en realidad se trata solo un momento de nerviosa intensidad en medio del predominante relax contemplativo.


 

sábado, 10 de junio de 2017

#VdeVerguenza

#VdeVerguenza.

Invito a todos mis amigos y conocidos EN EL MUNDO a sacarse una foto, haciendo la letra "V" con las manos en la cara.

Una letra que no solo representa la vergüenza que es el gobierno, sino también la esperanza de una Venezuela mejor. Marquen la localización de la foto en el Palacio de Miraflores y por favor usen el hashtag #VdeVerguenza. Juntos, daremos voz a los miles de venezolanos que están siendo callados, no nos detendrán.

Gracias!



Para mas INFO visitanos en Instagram y Twitter @cajamusical_



jueves, 1 de junio de 2017

Pearl Jam en vivo en Tampa, FL

Estuvimos el 11 de abril de 2016 en el Amalie Arena de Tampa, FL disfrutando del concierto de Pearl Jam conmemorando el 25 aniversario de su disco debut, TEN.

Aquí algunos tracks, disculpen la calidad de la grabación vía smartphone.

Set list:

Even Flow
Daughter
(with 'Another Brick in the Wall' (Pink Floyd)
Jeremy
Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town
Imagine
(John Lennon cover)
Alive
Baba O'Riley


LINK AUDIO:

http://mx.ivoox.com/es/pearl-jam-live-audios-mp3_rf_19024854_1.html





sábado, 20 de mayo de 2017

Reseñas musicales de mayo

Adjunto vamos con nuestras reseñas musicales de mayo. Por Miguel Castillo Scovino para Caja Musical

  

1) White Hollow - Future Hopes (Noruega) 

 El ensamble noruego vuelve con este nuevo disco: Future Hopes. Este grupo fundado en Oslo en 1992 ha sido un referente muy importante dentro del revival progresivo escandinavo de los noventas, y a través de periodos de prolongado hiato, ha sabido mantenerse vigente. El arte del disco ha sido realizada por un mito viviente: Roger Dean.

 Los primeros casi cinco minutos del disco están ocupados por la canción que justamente le da título, la cual irradia un aura melancólica dulcemente arrolladora a través de una amalgama sonora donde confluyen capas electrónicas, psicodelia etérea y guitarreos flotantes al estilo de los Soundscapes de Robert Fripp. La canción ostenta un extraño gancho a través de su patentemente densa espiritualidad, tal vez un poco emparantada con el Peter Gabriel de los 90s. Silver And Gold gira las cosas hacia una instancia contemplativa de talante predominantemente bucólico. El fulgor pastoral vertido por los simples arpegios de guitarra acústica y el canto sereno nos invita a abordar una mirada seria y meticulosa a las ansiedades y añoranzas de nuestro interior con una calma constructiva. Las cosas empiezan a tornarse un poco más fastuosas con el arribo de In Dim Days, pieza que se extiende hasta los 11 minutos de duración. Con un medio tempo bien armado y un buen posicionamiento de las capas, orquestaciones y ornamentos de los sintetizadores, el entramado instrumental se dispone a plasmar una vitalista confluencia de progresivo modernista, sinfonismo heredado del revival de los 90s y aspectos psicodélicos. En algún momento se instaura grooves razonablemente complejos y contrastes bien integrados entre pasajes señoriales y otros un poco más áridos. La complejidad típicamente progresiva se hace presente con soltura y convicción: los solos de guitarra que entran a tallar en varios pasajes se explayan en recursos de estilizada tensión en una confluencia de las influencias de Jimi Hendrix y Steve Hillage. El pasaje final es más grisáceo, dando oportunidades de lucimiento al bajo y a la flauta mientras los parsimoniosos efluvios de inspiración Crimsoniana va desarrollando su ciclo vital. Tras este ambicioso despliegue de ingenio musical que instaura un innegable cénit para el repertorio del disco llega el breve instrumental Where There Was Sea There Is Abyss, el cual se sostiene sobre la triangulación de sintetizador, guitarra y efectos de ventisca. El grosor sónico que se impone aquí con luminosa gravedad nos recuerda un poco a la faceta atmosférica de unos Djam Karet, aunque también es justo señalar que en la tradición de White Willow hay momentos donde se trabaja este esquema.

A Scarred View resulta la pieza más extensa del álbum con sus 18 minutos de duración. En muchos aspectos, esta canción está diseñada para seguir el sendero antes trazado por In Dim Days, pero ni mucho menos es ésta la estrategia predominante. Para empezar, tenemos un largo prólogo elaborado con flotantes capas de sintetizador que nos trasladan a los legados de Vangelis y Tangerine Dream. A partir de ahí emerge la primera sección cantada, la cual se refugia en una candidez ensoñadora mientras el grácil motif central es guiado por el canto femenino, primero sobre una amalgama de guitarras acústicas y poco después sobre un ensamblaje eléctrico dando nostalgia y un dinamismo casi irreal. Poco antes de llegar a la barrera del sexto minuto nos complacemos con un interludio ostentosamente aguerrido que preserva la aureola psicodélica de otros momentos del disco, siendo sucedido por una serie de pasajes majestuosamente lánguidos que oscilan entre lo Floydiano y Yessiano con ese sabor retro-progresivo propiamente escandinavo. La sustancialidad lánguida persiste en la siguiente sección cantada, pero esta vez alimentada con una agudeza briosa que sirve crucialmente para el armado del clímax expresivo en los últimos 4 minutos. El largo solo de guitarra se enseñorea de todos los espacios sostenidos por la amalgama de los demás instrumentos, creando así una fortaleza rotundamente garbosa.





 2) Grails - Chalice Hymnal (Estados Unidos)

 Los estadounidenses de GRAILS llevan produciendo una labor sólida y evolutivo dentro de un eclecticisno de post-rock desde inicios del nuevo milenio. Psicodelia y electrónica dentro de un entramado sónico cuyo norte está el de replantear continuamente la esencia del rock progresivo desde un enfoque que prioriza lo atmosférico y lo relajado. Desde los tiempos de ese fenomenal disco del año 2011 que fue Deep Politics el grupo estuvo trabajando en un proyecto conceptual titulado Black Tar Prophecies, además de un disco compartido con el grupo Pharaoh Overload, ahora GRAILS ofrece este nuevo trabajo, Chalice Hymnal.

 La apertura está a cargo de la pieza que justamente da título al álbum, la cual está delineada bajo una ingeniería sonora onírica y envolvente, ingeniería dirigida por las múltiples capas y fraseos de guitarra y sostenida sobre un esquema rítmico lento ornamentado con sobrias pulsaciones tribales. Si bien esta idea sencilla podía haberse explorado por un poco más de tiempo, agradecemos que el saxo entre a tallar para llevar la magia reinante hacia una dimensión imponente. La dupla de Pelham y Empty Chamber sirve para que la banda siga explayándose en su inquieto eclecticismo: el primero de estos temas nos exhibe una brillante mezcla de post-metal y jazz-rock dentro de una amalgama genuinamente progresiva mientras que el segundo se centra en grisáceas capas minimalistas sobre los que el alma del oyente empático está invitado a reposar. Con New Prague, el grupo se dispone a explotar el dinamismo inherente a su faceta más aguerrida, y lo hace creando un bloque sonoro dramáticamente épico en base la confluencia de stoner y post-rock con matices krautrockeros añadidos para aportar una tensión especial al asunto. Esta remodelación del estándar de Mogwai con recursos sonoros inspirados en los legados de Gurú Guro y Agitation Free recoge el primer cénit decisivo del disco. Deeper Politics también se enfila por esta camino de languidez épica pero esta vez la atmósfera reinante es notoriamente flotante, centrada en la amalgama etérea y misteriosa de cortinas de teclados y volátiles capas de guitarras. A pesar de su título, Tough Guy, encarna una nueva exploración de sonoridades etéreas con la particularidad de que el factor electrónico y no tanto el modelo post-rockero es el factor determinante en el arreglo instrumental general. La verdad que esta trío de canciones sirve por sí sola para indicar al oyente la estrategia estética en torno a la que el grupo ha invertido sus energías creativas para Chalice Hymnal.

 Con Rebecca se hace el tránsito hacia la segunda mitad del álbum: este despliegue de sonidos articulados en una belleza ensoñadora y cósmica nos suena a un ingenioso híbrido de la faceta más relajada de unos Tortoise y Harmonia. Incluso el empleo de la caja de ritmos con un swing básico ayuda a generar un aura cálida. Una belleza de tema, repetimos, y lo mismo para Deep Snow II, el cual está marcado por una dupla de guitarras acústicas. La aureola evocativa tan poderosamente instalada en,Rebecca con una actitud romántica vira en Deep Snow II hacia la melancolía en su expresión más intensa. El crescendo que se gesta con el ingreso de la dupla rítmica y el reforzamiento de los fraseos y texturas de las guitarras eléctricas exhibe una exquisitez única. Este disco solo logra cautivarnos más mientras avanzamos por el repertorio, por lo que cuando llega el turno de The Moth & The Flame, solo nos queda abandonarnos al embrujo de las celestiales atmósferas sónicas que el grupo utiliza para capitalizar la magia cósmica que se ha venido reforzando y enriqueciendo a lo largo de la secuencia de las dos piezas precedentes. Thorns III es un tema agradable que se centra en el elemento acústico que antes había conformado la primera mitad de Deep Snow II. Con ello, el grupo logra crear un subterfugio de interioridad pastoral en medio de los climas modernistas que inundan al disco. Y así llegamos a la última pieza, After The Funeral, que se extiende hasta poco más de los 10 minutos de duración. Al igual que en,Deeper Politics, aquí hay arreglos de cuerdas incorporados al esquema sonoro del grupo, pero esta vez la presencia de aquéllas es más dominante a la hora de realzar el desarrollo temático. Portando una vitalidad altiva mientras se centra en retratar una espiritualidad serena penetrada por retazos de melancolía y mareas de nostalgia, hace sentir la gravedad imponente de su vaporosa grandilocuencia.






 3) Sounds Like The End Of World - Stories (Polonia)

 Stories es el segundo disco de Sounds Like The End Of World. Este grupo polaco asentado en la ciudad de Gdańsk debutaron en el 2014 con Stages Of Delusion. Hoy por hoy, la banda se orienta a paso firme en el reforzamiento y enriquecimiento de su propuesta post-rockera motivada por una actitud ecléctica y genuinamente progresiva.

No Trespassing pone en marcha las cosas con una solvente exhibición de musculatura sónica que se desarrolla envuelta bajo un manto de filudo misterio. A través de sus poco menos de 5:30 minutos de duración, la pieza ostenta una parsimonia que hace de su nebuloso groove un empuje para la elaboración de amenazantes fraseos de guitarra, pero es solo cuando los teclados se terminan uniendo al entramado global que el tema completa su núcleo temático. Así las cosas, el asunto puede explicitar su densidad patente por un rato antes de retornar al ambiente inicial. Luego sigue Walk With Me, pieza diseñada para capitalizar el potencial de espiritualidad oscurantista de la primera pieza del álbum y motivar un refuerzo de la misma a partir de una combinación de languidez rítmica y tensión entre las labores de ambas guitarras. Estando el teclado en funciones de aportar ornamentos cósmicos a la ingeniería musical en curso, la mencionada tensión adquiere una especie de coherencia centrada en pautas psicodélicas. Aquí se da un estupendo replanteamiento del legado de Mogwai, lo cual inspira un clímax otoñal bastante efectivo. Con la dupla de Breaking The Waves y Obsession, el grupo se dispone a seguir trabajando en la riqueza de recursos estilísticos bajo sus bien definidos parámetros. El primero de estos temas comienza heredando la introspección intensiva de Walk With Me pero con una soltura más relajada, lo cual hace que el grupo explore matices blues-rockeros para el motif central. En una segunda instancia, éste se remodela con un nervio acrecentado que hace que el bloque sonoro se aproxime cómodamente al estándar del post-metal: es una pena que el punche concretado aquí no se beneficie de una expansión mayor, pero bueno, así lo quiso el grupo.

 Faults comienza enfilándose hacia lo cósmico con el preludio marcado por el teclado pero pronto vira hacia un dinamismo grácil y luminoso, mostrando la faz más amable del post-rock. Poco antes del final, las vibraciones cósmicas iniciales regresan a lo grande y signan una fastuosidad exultante que sirve a la perfección para sustentar un clímax conclusivo genuinamente excitante. Cuando llega el turno de Outflow, el grupo aprovecha el momento dejado por la pieza precedente para hacer una suerte de síntesis entre ésta y la dimensión más muscular del tema que había abierto el álbum. Así, ambas conforman una conjunta cima expresionista dentro de la ilación de Stories. Nos vamos acercando al final del disco con Acceptance, tema cuyo núcleo temático consiste básicamente en una retoma del espíritu general de Walk With Me, aunque con una dosis menor de filo rockero. El cierre llega de la mano de All Over Again, tema moderadamente grácil cuyo swing se alimenta de un manejo inteligente del dinamismo rítmico diseñado para la ocasión, incluyendo algunos quiebres ocasionales en momentos estratégicos. El clima de pletórico fulgor que se plasma en las armazones de las dos guitarras resulta idóneo para cerrar el disco con una aureola optimista.




 4) Eris Pluvia vuelve a hacerse presente en el paisaje actual del rock progresivo italiano con el disco Different Earths. Muchos años después de su disco de retorno Third Eye Light del 2010. El resultado final del proceso de replanteamiento y reactivación por el que el grupo tuvo que pasar es el álbum conceptual que gira en torno al afán del ser humano por las nuevas aventuras, los viajes y los descubrimientos en busca de nuevos entornos donde asentarse.

 El primer tema del álbum se titula curiosamente ‘Renaissance (The Door Of My Soul Reprise); se trata de un instrumental signado por melancolía, no exenta de pasajes donde lo luminoso se adentra y se adueña de la situación. Algunas reminiscencias hallamos con el estándar de Happy The Man, aunque también hay elementos propios del estereotipo refinadamente melódico que parece ser necesariamente esencial para el sinfonismo italiano. Luego sigue Man On A Rope, canción que con sus casi 6 minutos de duración nos muestra las primeras manifestaciones de fragor épico del álbum: dichas manifestaciones se encuadran dentro de las claves de romanticismo introspectivo que el grupo diseña para articular la expresividad pautada para el desarrollo temático. Con los envolventes climas plasmados en los teclados y la sobria magnificencia de los imponentes solos de guitarra nos aprestamos a disfrutar de una pulida mezcla de los estándares de Pink Floyd PINO PUNK FLOYD y de Camel. Cuando llega el turno de Aqua, la banda se dispone a trabajar en aspectos más etéreos de su propuesta sonora: los arreglos de teclados realzan matices cinematográficos y el desarrollo temático se abre a interesantes variaciones de ritmo y ambiente a mitad del camino. Esta canción logra impulsarse desde el legado de la que la precedió y darle una proyección más rica en colores sónicos. Rain Is Falling se propone aumentar notablemente el punche aunque en el caso de la intensidad rítmica las cosas solo varían un poco: el manejo de grooves sobrios sigue siendo la norma mientras la musicalidad nuclear se torna un poco más ceremoniosa. Una vez terminada la parte cantada, el grupo vira hacia un nuevo ejercicio de sonoridades reflexivas en el interludio, siendo éste guiado por la alternancia de solos de guitarra y órgano. La retoma de la sección más ágil para la coda es un buen golpe de efecto pero se siente demasiado breve pues nos parece que su poder expresivo pudo trabajarse con mayor meticulosidad.

Con la dupla de Poet’s Island y Black Water, el cuarteto se focaliza ingeniosamente en el afinamiento continuo de las pautas que se han venido forjando en la ilación de las canciones precedentes. Así, Poet’s Island encarna un nuevo ejemplo del romanticismo melancólico que la banda acoge como su modalidad musical prioritaria; por su parte, Black Water nos lleva por una confluencia bien lograda entre los mundos de Man On The Rope y Aqua, no llegando a igualar del todo la grandeza de esta última, pero sin duda, recogiendo de forma eficiente toda su influencia estilística. Siendo la canción más larga del disco con sus casi 10:15 minutos de duración, Heroes Of The Dark Star ostenta una personalidad particular lo suficientemente fuerte dentro del repertorio como para convertirse en una especie de centro neurálgico del mismo. El primer motivo central ostenta una actitud de límpida contemplación en base a su combinación de sinfonismo y vibraciones pastorales muy a lo Genesiscon Poco antes de atravesar la frontera del quinto minuto, el grupo pasa a un segundo cuerpo marcado por un ágil tempo de 7/8 donde se nota la confluencia de los paradigmas de Camel y Le Orme. Para la sección final, el grupo retorna al remanso final pero lo hace con un colorido renovado que, sin duda, procede del impacto del pasaje precedente: la armazón de flauta y teclados crea una atmósfera perfecta para el canto. Springtime Drop se centra de lleno en un esquema de trabajo pastoral en la dimensión más cristalina de la expresión. Las angelicales líneas de flauta van flotando como mensajeras de una interioridad cuya emotividad remece sin crear perturbaciones de ningún tipo. Un instrumental muy bello, sin duda, y sobre todo, una efectiva vía de acceso hacia The Door Of My Soul, canción que ocupa los últimos 6 minutos y pico del repertorio. Aquí tenemos un nuevo golpe de autoridad para la expresión de un sinfonismo que sabe hacerse sentir cálido y señorial a través de su patente tenor melancólico. La guía de la guitarra solista es muy efectiva pero su final resulta un poco abrupto: tal vez debió haberse realizado un desarrollo más ambicioso para el mismo con miras extender un poco más el final, pero fue así como el grupo sintió que debía redondear la faena.


 

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