sábado, 20 de mayo de 2017

Reseñas musicales de mayo

Adjunto vamos con nuestras reseñas musicales de mayo. Por Miguel Castillo Scovino para Caja Musical

  

1) White Hollow - Future Hopes (Noruega) 

 El ensamble noruego vuelve con este nuevo disco: Future Hopes. Este grupo fundado en Oslo en 1992 ha sido un referente muy importante dentro del revival progresivo escandinavo de los noventas, y a través de periodos de prolongado hiato, ha sabido mantenerse vigente. El arte del disco ha sido realizada por un mito viviente: Roger Dean.

 Los primeros casi cinco minutos del disco están ocupados por la canción que justamente le da título, la cual irradia un aura melancólica dulcemente arrolladora a través de una amalgama sonora donde confluyen capas electrónicas, psicodelia etérea y guitarreos flotantes al estilo de los Soundscapes de Robert Fripp. La canción ostenta un extraño gancho a través de su patentemente densa espiritualidad, tal vez un poco emparantada con el Peter Gabriel de los 90s. Silver And Gold gira las cosas hacia una instancia contemplativa de talante predominantemente bucólico. El fulgor pastoral vertido por los simples arpegios de guitarra acústica y el canto sereno nos invita a abordar una mirada seria y meticulosa a las ansiedades y añoranzas de nuestro interior con una calma constructiva. Las cosas empiezan a tornarse un poco más fastuosas con el arribo de In Dim Days, pieza que se extiende hasta los 11 minutos de duración. Con un medio tempo bien armado y un buen posicionamiento de las capas, orquestaciones y ornamentos de los sintetizadores, el entramado instrumental se dispone a plasmar una vitalista confluencia de progresivo modernista, sinfonismo heredado del revival de los 90s y aspectos psicodélicos. En algún momento se instaura grooves razonablemente complejos y contrastes bien integrados entre pasajes señoriales y otros un poco más áridos. La complejidad típicamente progresiva se hace presente con soltura y convicción: los solos de guitarra que entran a tallar en varios pasajes se explayan en recursos de estilizada tensión en una confluencia de las influencias de Jimi Hendrix y Steve Hillage. El pasaje final es más grisáceo, dando oportunidades de lucimiento al bajo y a la flauta mientras los parsimoniosos efluvios de inspiración Crimsoniana va desarrollando su ciclo vital. Tras este ambicioso despliegue de ingenio musical que instaura un innegable cénit para el repertorio del disco llega el breve instrumental Where There Was Sea There Is Abyss, el cual se sostiene sobre la triangulación de sintetizador, guitarra y efectos de ventisca. El grosor sónico que se impone aquí con luminosa gravedad nos recuerda un poco a la faceta atmosférica de unos Djam Karet, aunque también es justo señalar que en la tradición de White Willow hay momentos donde se trabaja este esquema.

A Scarred View resulta la pieza más extensa del álbum con sus 18 minutos de duración. En muchos aspectos, esta canción está diseñada para seguir el sendero antes trazado por In Dim Days, pero ni mucho menos es ésta la estrategia predominante. Para empezar, tenemos un largo prólogo elaborado con flotantes capas de sintetizador que nos trasladan a los legados de Vangelis y Tangerine Dream. A partir de ahí emerge la primera sección cantada, la cual se refugia en una candidez ensoñadora mientras el grácil motif central es guiado por el canto femenino, primero sobre una amalgama de guitarras acústicas y poco después sobre un ensamblaje eléctrico dando nostalgia y un dinamismo casi irreal. Poco antes de llegar a la barrera del sexto minuto nos complacemos con un interludio ostentosamente aguerrido que preserva la aureola psicodélica de otros momentos del disco, siendo sucedido por una serie de pasajes majestuosamente lánguidos que oscilan entre lo Floydiano y Yessiano con ese sabor retro-progresivo propiamente escandinavo. La sustancialidad lánguida persiste en la siguiente sección cantada, pero esta vez alimentada con una agudeza briosa que sirve crucialmente para el armado del clímax expresivo en los últimos 4 minutos. El largo solo de guitarra se enseñorea de todos los espacios sostenidos por la amalgama de los demás instrumentos, creando así una fortaleza rotundamente garbosa.





 2) Grails - Chalice Hymnal (Estados Unidos)

 Los estadounidenses de GRAILS llevan produciendo una labor sólida y evolutivo dentro de un eclecticisno de post-rock desde inicios del nuevo milenio. Psicodelia y electrónica dentro de un entramado sónico cuyo norte está el de replantear continuamente la esencia del rock progresivo desde un enfoque que prioriza lo atmosférico y lo relajado. Desde los tiempos de ese fenomenal disco del año 2011 que fue Deep Politics el grupo estuvo trabajando en un proyecto conceptual titulado Black Tar Prophecies, además de un disco compartido con el grupo Pharaoh Overload, ahora GRAILS ofrece este nuevo trabajo, Chalice Hymnal.

 La apertura está a cargo de la pieza que justamente da título al álbum, la cual está delineada bajo una ingeniería sonora onírica y envolvente, ingeniería dirigida por las múltiples capas y fraseos de guitarra y sostenida sobre un esquema rítmico lento ornamentado con sobrias pulsaciones tribales. Si bien esta idea sencilla podía haberse explorado por un poco más de tiempo, agradecemos que el saxo entre a tallar para llevar la magia reinante hacia una dimensión imponente. La dupla de Pelham y Empty Chamber sirve para que la banda siga explayándose en su inquieto eclecticismo: el primero de estos temas nos exhibe una brillante mezcla de post-metal y jazz-rock dentro de una amalgama genuinamente progresiva mientras que el segundo se centra en grisáceas capas minimalistas sobre los que el alma del oyente empático está invitado a reposar. Con New Prague, el grupo se dispone a explotar el dinamismo inherente a su faceta más aguerrida, y lo hace creando un bloque sonoro dramáticamente épico en base la confluencia de stoner y post-rock con matices krautrockeros añadidos para aportar una tensión especial al asunto. Esta remodelación del estándar de Mogwai con recursos sonoros inspirados en los legados de Gurú Guro y Agitation Free recoge el primer cénit decisivo del disco. Deeper Politics también se enfila por esta camino de languidez épica pero esta vez la atmósfera reinante es notoriamente flotante, centrada en la amalgama etérea y misteriosa de cortinas de teclados y volátiles capas de guitarras. A pesar de su título, Tough Guy, encarna una nueva exploración de sonoridades etéreas con la particularidad de que el factor electrónico y no tanto el modelo post-rockero es el factor determinante en el arreglo instrumental general. La verdad que esta trío de canciones sirve por sí sola para indicar al oyente la estrategia estética en torno a la que el grupo ha invertido sus energías creativas para Chalice Hymnal.

 Con Rebecca se hace el tránsito hacia la segunda mitad del álbum: este despliegue de sonidos articulados en una belleza ensoñadora y cósmica nos suena a un ingenioso híbrido de la faceta más relajada de unos Tortoise y Harmonia. Incluso el empleo de la caja de ritmos con un swing básico ayuda a generar un aura cálida. Una belleza de tema, repetimos, y lo mismo para Deep Snow II, el cual está marcado por una dupla de guitarras acústicas. La aureola evocativa tan poderosamente instalada en,Rebecca con una actitud romántica vira en Deep Snow II hacia la melancolía en su expresión más intensa. El crescendo que se gesta con el ingreso de la dupla rítmica y el reforzamiento de los fraseos y texturas de las guitarras eléctricas exhibe una exquisitez única. Este disco solo logra cautivarnos más mientras avanzamos por el repertorio, por lo que cuando llega el turno de The Moth & The Flame, solo nos queda abandonarnos al embrujo de las celestiales atmósferas sónicas que el grupo utiliza para capitalizar la magia cósmica que se ha venido reforzando y enriqueciendo a lo largo de la secuencia de las dos piezas precedentes. Thorns III es un tema agradable que se centra en el elemento acústico que antes había conformado la primera mitad de Deep Snow II. Con ello, el grupo logra crear un subterfugio de interioridad pastoral en medio de los climas modernistas que inundan al disco. Y así llegamos a la última pieza, After The Funeral, que se extiende hasta poco más de los 10 minutos de duración. Al igual que en,Deeper Politics, aquí hay arreglos de cuerdas incorporados al esquema sonoro del grupo, pero esta vez la presencia de aquéllas es más dominante a la hora de realzar el desarrollo temático. Portando una vitalidad altiva mientras se centra en retratar una espiritualidad serena penetrada por retazos de melancolía y mareas de nostalgia, hace sentir la gravedad imponente de su vaporosa grandilocuencia.






 3) Sounds Like The End Of World - Stories (Polonia)

 Stories es el segundo disco de Sounds Like The End Of World. Este grupo polaco asentado en la ciudad de Gdańsk debutaron en el 2014 con Stages Of Delusion. Hoy por hoy, la banda se orienta a paso firme en el reforzamiento y enriquecimiento de su propuesta post-rockera motivada por una actitud ecléctica y genuinamente progresiva.

No Trespassing pone en marcha las cosas con una solvente exhibición de musculatura sónica que se desarrolla envuelta bajo un manto de filudo misterio. A través de sus poco menos de 5:30 minutos de duración, la pieza ostenta una parsimonia que hace de su nebuloso groove un empuje para la elaboración de amenazantes fraseos de guitarra, pero es solo cuando los teclados se terminan uniendo al entramado global que el tema completa su núcleo temático. Así las cosas, el asunto puede explicitar su densidad patente por un rato antes de retornar al ambiente inicial. Luego sigue Walk With Me, pieza diseñada para capitalizar el potencial de espiritualidad oscurantista de la primera pieza del álbum y motivar un refuerzo de la misma a partir de una combinación de languidez rítmica y tensión entre las labores de ambas guitarras. Estando el teclado en funciones de aportar ornamentos cósmicos a la ingeniería musical en curso, la mencionada tensión adquiere una especie de coherencia centrada en pautas psicodélicas. Aquí se da un estupendo replanteamiento del legado de Mogwai, lo cual inspira un clímax otoñal bastante efectivo. Con la dupla de Breaking The Waves y Obsession, el grupo se dispone a seguir trabajando en la riqueza de recursos estilísticos bajo sus bien definidos parámetros. El primero de estos temas comienza heredando la introspección intensiva de Walk With Me pero con una soltura más relajada, lo cual hace que el grupo explore matices blues-rockeros para el motif central. En una segunda instancia, éste se remodela con un nervio acrecentado que hace que el bloque sonoro se aproxime cómodamente al estándar del post-metal: es una pena que el punche concretado aquí no se beneficie de una expansión mayor, pero bueno, así lo quiso el grupo.

 Faults comienza enfilándose hacia lo cósmico con el preludio marcado por el teclado pero pronto vira hacia un dinamismo grácil y luminoso, mostrando la faz más amable del post-rock. Poco antes del final, las vibraciones cósmicas iniciales regresan a lo grande y signan una fastuosidad exultante que sirve a la perfección para sustentar un clímax conclusivo genuinamente excitante. Cuando llega el turno de Outflow, el grupo aprovecha el momento dejado por la pieza precedente para hacer una suerte de síntesis entre ésta y la dimensión más muscular del tema que había abierto el álbum. Así, ambas conforman una conjunta cima expresionista dentro de la ilación de Stories. Nos vamos acercando al final del disco con Acceptance, tema cuyo núcleo temático consiste básicamente en una retoma del espíritu general de Walk With Me, aunque con una dosis menor de filo rockero. El cierre llega de la mano de All Over Again, tema moderadamente grácil cuyo swing se alimenta de un manejo inteligente del dinamismo rítmico diseñado para la ocasión, incluyendo algunos quiebres ocasionales en momentos estratégicos. El clima de pletórico fulgor que se plasma en las armazones de las dos guitarras resulta idóneo para cerrar el disco con una aureola optimista.




 4) Eris Pluvia vuelve a hacerse presente en el paisaje actual del rock progresivo italiano con el disco Different Earths. Muchos años después de su disco de retorno Third Eye Light del 2010. El resultado final del proceso de replanteamiento y reactivación por el que el grupo tuvo que pasar es el álbum conceptual que gira en torno al afán del ser humano por las nuevas aventuras, los viajes y los descubrimientos en busca de nuevos entornos donde asentarse.

 El primer tema del álbum se titula curiosamente ‘Renaissance (The Door Of My Soul Reprise); se trata de un instrumental signado por melancolía, no exenta de pasajes donde lo luminoso se adentra y se adueña de la situación. Algunas reminiscencias hallamos con el estándar de Happy The Man, aunque también hay elementos propios del estereotipo refinadamente melódico que parece ser necesariamente esencial para el sinfonismo italiano. Luego sigue Man On A Rope, canción que con sus casi 6 minutos de duración nos muestra las primeras manifestaciones de fragor épico del álbum: dichas manifestaciones se encuadran dentro de las claves de romanticismo introspectivo que el grupo diseña para articular la expresividad pautada para el desarrollo temático. Con los envolventes climas plasmados en los teclados y la sobria magnificencia de los imponentes solos de guitarra nos aprestamos a disfrutar de una pulida mezcla de los estándares de Pink Floyd PINO PUNK FLOYD y de Camel. Cuando llega el turno de Aqua, la banda se dispone a trabajar en aspectos más etéreos de su propuesta sonora: los arreglos de teclados realzan matices cinematográficos y el desarrollo temático se abre a interesantes variaciones de ritmo y ambiente a mitad del camino. Esta canción logra impulsarse desde el legado de la que la precedió y darle una proyección más rica en colores sónicos. Rain Is Falling se propone aumentar notablemente el punche aunque en el caso de la intensidad rítmica las cosas solo varían un poco: el manejo de grooves sobrios sigue siendo la norma mientras la musicalidad nuclear se torna un poco más ceremoniosa. Una vez terminada la parte cantada, el grupo vira hacia un nuevo ejercicio de sonoridades reflexivas en el interludio, siendo éste guiado por la alternancia de solos de guitarra y órgano. La retoma de la sección más ágil para la coda es un buen golpe de efecto pero se siente demasiado breve pues nos parece que su poder expresivo pudo trabajarse con mayor meticulosidad.

Con la dupla de Poet’s Island y Black Water, el cuarteto se focaliza ingeniosamente en el afinamiento continuo de las pautas que se han venido forjando en la ilación de las canciones precedentes. Así, Poet’s Island encarna un nuevo ejemplo del romanticismo melancólico que la banda acoge como su modalidad musical prioritaria; por su parte, Black Water nos lleva por una confluencia bien lograda entre los mundos de Man On The Rope y Aqua, no llegando a igualar del todo la grandeza de esta última, pero sin duda, recogiendo de forma eficiente toda su influencia estilística. Siendo la canción más larga del disco con sus casi 10:15 minutos de duración, Heroes Of The Dark Star ostenta una personalidad particular lo suficientemente fuerte dentro del repertorio como para convertirse en una especie de centro neurálgico del mismo. El primer motivo central ostenta una actitud de límpida contemplación en base a su combinación de sinfonismo y vibraciones pastorales muy a lo Genesiscon Poco antes de atravesar la frontera del quinto minuto, el grupo pasa a un segundo cuerpo marcado por un ágil tempo de 7/8 donde se nota la confluencia de los paradigmas de Camel y Le Orme. Para la sección final, el grupo retorna al remanso final pero lo hace con un colorido renovado que, sin duda, procede del impacto del pasaje precedente: la armazón de flauta y teclados crea una atmósfera perfecta para el canto. Springtime Drop se centra de lleno en un esquema de trabajo pastoral en la dimensión más cristalina de la expresión. Las angelicales líneas de flauta van flotando como mensajeras de una interioridad cuya emotividad remece sin crear perturbaciones de ningún tipo. Un instrumental muy bello, sin duda, y sobre todo, una efectiva vía de acceso hacia The Door Of My Soul, canción que ocupa los últimos 6 minutos y pico del repertorio. Aquí tenemos un nuevo golpe de autoridad para la expresión de un sinfonismo que sabe hacerse sentir cálido y señorial a través de su patente tenor melancólico. La guía de la guitarra solista es muy efectiva pero su final resulta un poco abrupto: tal vez debió haberse realizado un desarrollo más ambicioso para el mismo con miras extender un poco más el final, pero fue así como el grupo sintió que debía redondear la faena.


 

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martes, 16 de mayo de 2017

Videojuegos, traiciones y MIDI: La Historia de la Atari ST

Videojuegos, traiciones y MIDI: La Historia de la Atari ST

  Por Francisco Jugo (Gear Talk Venezuela) 





Si hay una pieza de gear en tu estudio que no quieres que sea Vintage es la Computadora, cierto?. Bueno si le preguntas a Depeche Mode , Fatboy Slim, Atari Teenage Riot probablemente te dirán que prefieren trabajar con una Atari ST de 1987

El nacimiento del Home Studio.

A principios de los 80 , a idea de producir o grabar tu música en casa y obtener un producto con un nivel aceptable de calidad había empezado a parecer por primera vez una posibilidad real para el músico aficionado. Los nuevos synths digitales eran cada vez más baratos y poderosos, aparecieron los samplers que podían reemplazar a secciones completas de músicos y lo más  importarte ya se había hecho estándar el protocolo MIDI , ese lenguaje que permitía a todas estas máquinas comunicarse entre si. Sin embargo hacía fata una pieza del rompecabezas, un nexo central que conectara a todas las demás, esa pieza llegaría del lugar menos esperado, el mundo de los videojuegos

Atari vs Amiga

Jay Miner (responsable de gran parte del hardware de la popular consola Atari 2600 )quería que la compañía evolucionara hacia computadores personales más poderosos, al no recibir respuesta favorables de sus jefes cumplió el sueño de todo trabajador, mandó a sus jefes freír monos y abandonó Atari para más tarde fundar su propia empresa Amiga Corp. Sin embargo el tiempo golpearía ambas compañías. Atari vivía los peores momento de la crisis de los videojuegos de 1983 y Amiga se había quedado sin capital para desarrollar su nuevos chips por lo que deciden que Atari pagaría los costos de desarrollo y a cambio tendría derecho a usar los diseños de Amiga añadiendo un teclado y vendiendo el sistema como un computadora.
Jack Tramel, un empresario que acababa de abandonar Commodore, sabía que Atari estaba generando pérdidas y decide comprar la compañía y usarla para competir contra sus antiguos socios en el negocio de las computadoras. Jay Miner temeroso de que esto significaría que ya no recibiría fondos para su investigación decide entrar en discusiones con Commodore quienes ven la oportunidad de darle un duro golpe a Tramel y sus aspiraciones por lo que deciden comprar Amiga Corp.
Este juego de intrigas y traiciones ocasionaron una batalla legal de demandas y contra demandas que dejaron en el limbo a Miner y su corporación Amiga mientras Atari Y Commodore se disputaban los derechos de uso de la nueva tecnología. Después de un par de años de intenso ligio se llega a un acuerdo del cual se desconocen los detalles. pero lo cierto es que de todo esto emergen dos computadoras muy similares ven la luz en 1985 . La Atari ST y La Commodore Amiga.

Puedes disfrutar el articulo completo en Gear Talk Venezuela:

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